Better Call Saul

4.50

Lo que comenzó como un spin-off se convirtió en un drama de clase mundial y su nueva temporada insinúa que las cosas seguirán mejorando

por ALAN SEPINWALL | 17 Sep de 2018

/ Bob Odenkirk, Rhea Seehorn, Jonathan Banks, Giancarlo Esposito

Seehorn y Odenkirk van a un funeral en el estreno de la cuarta temporada de Saul.


¿BETTER CALL SAUL ES MEJOR QUE BREAKING BAD?

Si alguien le hubiera dicho a Vince Gilligan, mientras trabajaba en Better Call Saul junto a Peter Gould, que un día la gente preferiría la precuela de Breaking Bad que la original, creería que están locos. “Primero que todo, hubiera dicho: ‘Eso nunca va a pasar’”, comenta. “Y sí, probablemente me molestaría”. Pero Gilligan asegura que eso pasa constantemente y “no me importa. Me emociona”.

El comienzo de la cuarta temporada de Saul es mucho más que la continuación de la historia de Jimmy McGill (Bob Odenkirk), alias Saul Goodman, alias Gene de Cinnabon. También es una gran muestra de lo mucho que puede decir la serie en absoluto silencio, mientras ocurren muy pocas cosas. El episodio esclarece los hechos del final de la última temporada: el horroroso suicidio de Chuck —el hermano de Jimmy—, y el golpe que sufrió el cartel de Héctor Salamanca (Mark Margolis), comandado por el astuto Nacho (Michael Mando). Hay escenas largas en las que solo vemos a Jimmy preparando café y leyendo los clasificados; o a Nacho buscando un lugar para esconder las pastillas que le dio Héctor; o a Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks) descifrando, de una forma curiosa, cómo ganar su primer gran cheque por su trabajo con el líder, Gus Fring Giancarlo Esposito). En malas manos esto sería un somnífero.

Pero hay tanto cuidado y tanta emoción en cada imagen, que la narrativa de Saul golpea con fuerza incluso en los momentos más lentos. El mundo ilegal en el que viven Jimmy y su novia Kim Wexler (Rhea Seehorn), puede ser tan tenso (e incluso tener una mayor carga emocional) como el de Mike y Gus. Ambos inquietan al espectador; tanto por el riesgo físico de los personajes en el thriller de carteles, como por su salud espiritual en el drama judicial.

Entonces, ¿Better Call Saul es mejor que Breaking Bad? No lo sabremos hasta que la saga de Jimmy McGill se acabe. Pero el hecho de que ya no sea una idea absurda, es extraordinario y un fiel testimonio de que Gilligan y Gould nacieron para ser escritores. Crearon un spin-off porque no se pudieron despedir de esta historia. Saul solo mejora con el paso de los capítulos y para nosotros es cada vez más difícil dejar de verla.


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