Big Little Lies

3.00

La llegada de Meryl Streep a un elenco que ya era estelar le da un nuevo impulso a la serie

por ALAN SEPINWALL | 10 Jun de 2019

Kidman, Reese Witherspoon, Laura Dern y Shailene Woodley en la segunda temporada de Big Little Lies. Jennifer Clasen/HBO


En medio de todas las dudas que nacen sobre hacer una segunda temporada en la televisión de hoy en día, Big Little Lies puede ser uno de los shows que más dilemas generó a la hora de plantear una secuela. Barry regresó para intentar equilibrar su tono (que no lo hizo muy bien) y con Killing Eve habían preguntas acerca de cómo sostener la historia (que no lo hizo nada bien). Pero estas series no fueron vendidas como un programa limitado (es decir, no había planes para una segunda temporada), a diferencia de Big Little Lies, que además utilizó toda la novela de Liane Moriarty, con un inicio, nudo y desenlace muy claro para todos sus personajes.

Pero BLL tiene el mejor argumento para regresar. No solo cuenta con un elenco magnífico encabezado por Nicole Kidman, Reese Witherspoon, Laura Dern y, ahora, Meryl Streep en uno de los pocos papeles relevantes que ha tenido en la televisión. El talento no resuelve los problemas (hay algunos baches en la forma como reabren una historia que ya habían cerrado), pero cuando hay un grupo tan poderoso, los inconvenientes son más difíciles de notar.

La nueva temporada comienza con el inicio del año escolar, mientras un grupo de cinco madres (la charlatana Madeline de Witherspoon, Kidman y su introvertida Celeste, la trabajadora Renata de Dern, Shailene Woodley con el pasado oscuro de Jane, y la medio hippie Bonnie, interpretada por Zoë Kravitz) llevan a sus hijos a segundo de primaria. Hasta los personajes saben que están atrapados en un ciclo: “Tenemos que volver a ganarnos nuestras medallas de buenas mamás”, se lamenta Madeline. “Nos juzgan a todas de nuevo”.

Pero hay una gran diferencia en esta secuela. Ahora hay un secreto entre todas ellas: Bonnie mató a Perry (Alexander Skarsgard), el abusivo esposo de Celeste, para que no atacara a más personas. Le dijeron a la policía que Perry se cayó, aunque Bonnie se queja porque cree que debieron decir la verdad. Como está casada con Jonathan (James Tupper), el exesposo de Madeline, siempre ha estado marginada y, además, ahora carga con la culpa del asesinato. Para Celeste, por su parte, todo es un desorden y le confiesa a su psicóloga que todavía piensa en su exmarido, pero es la llegada de su suegra, Mary Louise (Streep), lo que complica la vida de las cinco.

Trabajando con una peluca café y una voz nasal, Streep es maravillosa mostrando la parte pasivo-agresiva de su personaje. Por la forma en la que fue escrita, Mary Louise a veces parece caricaturesca, aunque deba demostrar que está procesando la muerte de su hijo (y las noticias de que era un violador y golpeaba a su esposa). Pero Streep sabe brillar en los momentos que la necesitan (no te vas a poder sacar de la cabeza el grito que pega).

Las otras actrices ya tienen experiencia rescatando un guion hecho a medias. David E. Kelley, quien regresa como guionista (aunque Moriarty tiene créditos en cada capítulo), sigue siendo una extraña elección para una serie repleta de estrellas. Aunque una parte de su reconocimiento viene de cómo escribe para las mujeres (Ally McBeal), a veces parece que se aproximara al género como si fuera un astronauta en una misión extraterrestre. Las horribles escenas en las que los otros padres hablaban con la policía sobre Madeline y sus amigas han sido eliminadas, lo cual es bueno, solo que crea la ilusión de que “las cinco de Monterey” son las única mamás del colegio.

Andrea Arnold remplaza a Jean-Marc Vallée como director. Mantiene algo del espíritu visual y el estilo de edición, sobre todo por cómo presenta los recuerdos de Perry (Skarsgard todavía es considerado un personaje recurrente y sale más que otros de los esposos que aún están vivos). Pero Arnold también se da cuenta de que este elenco estelar no necesita de grandes movimientos para brillar. En algunas de las partes más emotivas solo deja la cámara quieta, grabando el maravilloso trabajo de estas mujeres.

Como las mamás no son criminales, los primeros capítulos de enfocan en la parte emocional, más que en lo legal. Jane parece estar tranquila después de saber, finalmente, que el padre de su hijo Ziggy (Iain Armitage), producto de una violación, era Perry. Pero el secreto afecta a las demás de diferentes maneras, aunque el síndrome postraumático de Bonnie es el más claro (además de convertirse en un personaje mucho más completo). Kelley y Moriarty también aprovechan para demostrar que hay otros secretos rondando de la primera temporada, como que Madeline engaña a su esposo Ed (Adam Scott). Y entendieron lo buena que Dern fue como una villana secundaria, sin mencionar que siguen metiendo algo de humor a través de ella.

Hay un arco nuevo y genial que involucra a Renata y su esposo Gordon (Jeffrey Nording), que está separado de la situación de Perry. Sugiere que podría haber vida para BLL más allá del misterio del asesinato. Pero, incluso si la historia se cae antes de que termine la temporada, puedo ver en televisión a Meryl Streep insultando a Reese Withersoppn y Nicole Kidman. Lo disfrutaré hasta que pueda.

Para esta reseña vi los tres primeros episodios.


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