Billie Eilish

3.50

No es normal que la angustia adolescente sea retratada de una forma tan oscura como en el álbum debut de la cantante de 17 años

por SUZY EXPOSITO | 02 May de 2019

Jessica Lehrman para ROLLING STONE


Billie Eilish pasó de ser una niña del coro educada en casa, a convertirse en un prodigio pop a los 17 años. Y está tan loca como se imaginan. Es el demonio que sale en los sueños californianos de Lana Del Rey, la persona que comparó una mirada enamorada con los cielos llenos de napalm en Ocean Eyes, el sencillo de 2016 que se volvió viral. Después, en Bellyache, fantaseó con matar a sus amigos.

De algún modo, la honestidad en su música es cautivante. En su debut con un sello importante, When We All Fall Asleep, Where Do We Go?, dice que finalmente le quitaron los brackets. Ahora se prepara para morder.

Grabado con la ayuda de su hermano mayor Finneas en su casa en Los Ángeles, el disco tiene el espíritu del hazlo tú mismo metido en un pop experimental que ha competido con estrellas de los listados como Ariana Grande y Halsey. El sonido de Eilish representa la modernidad, pero se siente clásico. Billie toma su voz jazzera y la monta sobre beats de trap y pianos doo wop. Sin embargo, por alguna razón (tal vez ese gusto por lo macabro), este pop también ha llegado a la radio alternativa y a los listados de rock pesado.

Eilish asegura que tuvo noches espantosas mientras grababa el disco, incluyendo visiones de secuestros, cabezas cortadas, tiroteos en colegios y la destrucción de Los Ángeles. Cuando se pregunta a dónde vamos cuando dormimos, es en realidad una cuestión personal. Quiere hacer las paces con su lado retorcido, la Ciudad Gótica que se ha vuelto su realidad, donde Batman no existe para salvarla. Es ahí donde escribe personajes que están en el límite del bien y el mal.

En Bad Guy parece Harley Quinn, una villana de cómics que podría ser la hermana malvada, pero carismática, de Lorde: “I’m a make-your-momma-sad type, make-your-girlfriend-mad type, might-seduce-your-dad type” [Soy del tipo que podría triste a tu mamá, del tipo que enojaría a tu novia, que seduciría a tu papá], canta en la canción. Y, al final, sale adelante. “Eso es lo que estado haciendo últimamente. Hablo del miedo de la gente”, le contó a ROLLING STONE.

You Should See Me In a Crown es un dubstep inspirado en Moriarty, el enemigo de Sherlock Holmes. La canción fue publicada con un video animado hecho por Takashi Murakami, en el que Eilish tiene ocho patas y se come una ciudad. Pero vuelve a cambiar esa niña/monstruo en Bury a Friend, en la que repite “I wanna end me” [Quiero acabarme] sobre un ritmo R&B con toques góticos. Nunca habíamos tenido una estrella pop adolescente tan oscura.

A pesar de lo retorcida que es, a veces baja la guardia. Por ejemplo, está la balada When the Party’s Over, donde desea ser más que una persona solitaria. En Wish You Were Gay, Eilish cuenta que está enamorada de un niño, pero que él, al ser tan seco, le causa sospechas. Al darse cuenta de que, en realidad, el tipo no está interesado en ella, prefiere llegar a una conclusión que protege su ego: “To give your lack of interest an explanation/I’m not your type/Maybe I’m not your preferred sexual orientation” [Para darle una explicación a tu falta de interés/ No soy tu tipo/ Tal vez no soy del sexo que te gusta].

Cada vez que revela algo personal, vuelve a distanciarse con un rugido. En Xanny rechaza las drogas, pero porque perdió a un amigo cercano a causa de estas: “I can’t afford to love someone who isn’t dying by mistake” [No puedo permitirme amar a alguien que no esté muriendo por accidente], canta con un tono de desapego desde lo más profundo de su adolescencia. Son estos momentos en los que Eilish es una persona a la que no le quieres tener miedo, en cambio, quieres apoyarla.


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