Bon Iver

3.50

JustinVernon mezcla elementos acústicos y electrónicos para crear un caleidoscopio lleno de esperanza e ilusión en i, i, su nuevo álbum

por WILL HERMES | 20 Aug de 2019

Graham Tolbert and Crystal Quinn


En su primer LP desde 22, A Million, Justin Vernon priorizó las voces orgánicas y otros instrumentos acústicos para crear un paisaje sonoro puro y humano. Era difícil predecir que i,i, su nuevo álbum, sería muy distinto.Desde el primer minuto ataca con un pop futurista abstracto, justo antes de que la voz de Vernon interrumpa y cante a capela en iMi. Parece una declaración de identidad de un artista que surgió con un LP de folk primitivo y, a la vez, fantástico. Luego, el beat plano y estático regresa para ser acompañado por vientos que -por una extraña razón- encajan muy bien. Obviamente, en el núcleo de todos sus álbumes hay canciones potentes, con una hermosa voz y gran sensibilidad. Hey Ma abre con una vibra relajante y una confesión apasionada. Su testimonio es brillante y hará que cualquier madre en el mundo se sienta agradecida. También se destaca U (Man Like), que comienza con un piano cortesía de Bruce Hornsby, quien tocaba con Grateful Dead. La sensación es absolutamente tentadora y logra crear imágenes con facilidad.

Su creación a veces es abrumadora, en parte por la gran lista de compositores invitados en el disco: BJ Burton, Francis Starlite, James Blake, Jerermy “Velvet Negroni” Nutzman Moses Sumney y algunos integrantes de The National, como Aaron Dessner. La amalgama es interesante, pero su experimentación siempre es coherente.

De todos modos, esa estética resulta satisfactoria por sus propios medios. Cuando lo orgánico y lo digital se mezclan, logra generar euforia, como en la descarga góspel en Naeem, una canción que advierte sobre la crisis ecológica y sus consecuencias. Al igual que en Faith, que también vale la pena escuchar, donde se enfoca en la esperanza. Los coros angelicales, los chillidos con autotune y la trascendencia de la letra lo convierten en el tema más profundo y alegre del LP. Un himno sobre la fe de los artistas y, tal vez, sobre cómo ellos nos ayudan a mantener viva la nuestra.


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