Burning

4.00

Desde Corea del Sur nos llega una historia inmersiva sobre un triángulo amoroso que gradualmente se convierte en un brutal thriller

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 15 Mar de 2019

Lee Chang Dong / Ah-in Yoo, Steven Yeun, Jong-seo Jun


Primero que todo una advertencia: si usted no está dispuesto a aceptar una cinta de más de dos horas de duración con un ritmo lento, contemplativo y con las repeticiones características de un texto literario, definitivamente Burning no es para usted.

La película del director Lee Chang Dong, proveniente de Corea del Sur, está basada en el cuento corto Incendiar establos de Haruki Murakami, y a la vez el título hace referencia a una historia escrita en 1939 por William Faulkner (autor que se menciona en la película como el favorito de su protagonista).

Jong-Su (Yoo Ah-in), un estudiante de escrituras creativas que no ha podido concretar su primera novela y quien queda perdidamente enamorado cuando se encuentra con Haemi (Jun Jong-seo), una compañera de infancia la cual él ignoraba hasta que la ve convertida en toda una mujer liberada y físicamente atractiva (de niños Jong-Su la llamó “fea”).

Luego de una larga conversación, los dos hacen el amor en el pequeño apartamento de ella (en una escena de gran intensidad erótica) y cuando Haemi decide emprender un viaje a África, le encarga a Jong-Su que cuide de su gato llamado Caldero (que responde al lugar donde supuestamente fue encontrado).

Es así que el solitario joven pasa su tiempo cuidando la casa de campo de su padre (quien se encuentra esperando una sentencia por la agresión a un vecino) y visitando ocasionalmente el diminuto apartamento de Haemi, para alimentar a un gato que nunca aparece y donde se masturba frente a la ventana, mientras sueña despierto con su amada ausente.

La historia de amor toma un giro inesperado cuando Haemi regresa de África acompañada de un nuevo amigo. Este es un joven de clase alta y comportamiento sofisticado llamado Ben (Steven Yeun). Es en ese momento donde los celos comienzan a aflorar y el amor se transforma en rabia y obsesión. A Haemi le atraen el auto y la casa lujosa de Ben, y Jong-Su comienza a sentirse desplazado e ignorado. Cuando los tres se reúnen en la casa de campo del padre de Jong-Su y Haemi comienza a bailar semidesnuda bajo los efectos de la marihuana (en una escena bellísimamente fotografiada por Kyung-pyo Hong), la rabia del joven escritor frustrado hace erupción con un comentario despectivo: “solo las prostitutas bailan así”. Haemi se monta en el Porsche de Ben y es la última vez en la que Jong-Su ve a Haemi.

Lo que sigue es el misterio de la repentina desaparición de Haemi, la cual puede o no tener relación con la extraña confesión que Ben le hizo a Jong-Su sobre su afición de quemar invernaderos solo para verlos arder. Una serie de indicios desembocará en un final brutal y devastador que dejará al espectador sin aliento.

Esta mezcla entre Y tu mamá también y El talentoso Sr. Ripley, no es simplemente un thriller erótico. Burning es una película de una gran belleza, hipnótica y sobrecogedora que habla sobre la condición humana, la soledad, la división de clases y la frágil frontera entre el amor y la obsesión. Aquellos que estén dispuestos a darle una oportunidad a un ritmo diferente, serán más que recompensados.


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