Cadáver

2.00

Una expolicía con problemas de adicción consigue un trabajo nocturno que la va hacer enfrentar a sus demonios… literalmente

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 03 Dec de 2018

Diederik Van Rooijen / Shay Mitchell, Grey Damon, Kirby Johnson

El director Diederik Van Rooijen le da un giro a la típica recreación de El exorcista, pero no se arriesga mucho. Foto cortesía de Sony


Por más que se intente, es imposible tratar de igualar (y mucho menos superar) a El exorcista de William Friedkin. No por nada es una de las mejores películas de terror de todos los tiempos.

Sin embargo, el director neerlandés Diederik Van Rooijen (Daylight, Taped) intenta hacerlo dándole un giro a la trajinada historia de una joven inocente poseída por el demonio. Luego de un intenso prólogo en el que dos sacerdotes intentan exorcizar a Hannah Grace, el padre de la chica, al ver cómo los religiosos fallan miserablemente, decide tomar cartas en el asunto y asesinar a su propia hija. Pero el demonio es tan poderoso que sigue en el interior de su cadáver.

Y es aquí donde la película se distancia de El exorcista, para llevarnos al escenario macabro de una morgue en la noche. Megan Reed (Shay Mitchell), una expolicía con un pasado oscuro y un historial de adicciones, asume el trabajo de recibir los cadáveres que llegan a la morgue del Boston Metro Hospital en el turno de la noche, con el fin de estar sola y poder superar lo que la llevó a perder su primer empleo y a que su novio (también policía) la abandonara. Como es obvio, el cadáver de Hannah Grace llega a la morgue y cosas extrañas comienzan a ocurrir allí.

La morgue de esta película es un lugar siniestro, que se acerca más a la imaginación de aquellos que nunca han visitado una que a la realidad de una instalación hospitalaria. Piensen en el manicomio de Arkham de Batman comparado con un instituto psiquiátrico real, y se harán una idea de lo aterrador del lugar.

Y como nuestro demonio cadavérico es una especie de vampiro/zombie que necesita de víctimas humanas para ir recobrando su poder, las personas que acompañan a Megan en su labor van a empezar a caer como moscas, aunque ella va a tener ayuda del exterior.

Cadáver es una cinta de terror efectista con poco o nada de subtexto y que recurre a elementos comunes del género para asustar al espectador. Una ejecución más experta y una actitud más arriesgada por parte de su director habrían ayudado a que la película cobrara algo de vida. Pero ya estaba muerta al llegar a las pantallas.


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