Chavela

3.00

Una voz eterna

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 11 Oct de 2018

Catherine Gund, Daresha Kyi / Pedro Almodóvar, Elena Benarroch, Miguel Bosé


Este proyecto cinematográfico sobre Chavela Vargas arranca en 1991, cuando la directora australiana Catherine Gund realizó una serie de entrevistas con la mítica cantante mexicana, explorando las diferentes facetas de su vida y obra. 26 años más tarde y luego de la muerte de Chavela en 2012, Gund se une a la codirectora norteamericana Daresha Kyi para estructurar un documental que busca ofrecer un retrato completo y consistente para quienes que tienen poca o ninguna idea sobre la importancia de esta artista para la música y la cultura latinoamericana.

Chavela nos muestra la forma en que la cantante se enfrentó a un ámbito machista y homofóbico, demostrando ser una mujer de armas tomar, poniéndose a la par de sus colegas masculinos en cuanto a la cantidad de mujeres que conquistaba y de tequilas que se tomaba. Asimismo, su presencia andrógina, su voz grave, rasgada, amarga y llena de melancolía, su amor por las armas y sus canciones que hablaban sobre el dolor causado por el desamor, lograron no solo el apoyo de un público masivo, sino la amistad de ídolos como el gran José Alfredo Jiménez, quien la acompañó tanto en los escenarios como en las cantinas.

Chavela Vargas no solo fue una figura marginal debido a su presencia masculina y a su orientación sexual. Ella, originaria de Costa Rica, debió enfrentarse al rechazo y el abandono de sus padres y tuvo que luchar mucho más que otros cantantes para alcanzar un lugar en el mundo de la canción mexicana en calidad de forastera.

Se inició como cantante en el Acapulco de los años cincuenta, allí se reunía lo mejor del jet set norteamericano. Cantó en la boda de Elizabeth Taylor con Mike Todd, tuvo un amorío pasajero con Ava Gardner y luego una relación más larga con Frida Kahlo. Grabó su primer álbum en 1961, actuó en la película de 1966 La Soldadera junto a Silvia Pinal, y debido a su fuerte alcoholismo se retiró de los escenarios por más de dos décadas, para luego hacer un regreso triunfal en los 90 en el bar El Hábito, cuyas dueñas fueron Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez, amigas que colaboraron en su rehabilitación.

En esa misma época, el director Pedro Almodóvar, ferviente admirador, no solo incluyó su música en sus películas, sino que sirvió de promotor para una serie de exitosos conciertos realizados en España y en el Olympia de París. Chavela Vagas murió a los 93 años tras una vida llena de altibajos, pero con el título de leyenda de la música ranchera.

La aproximación de las directoras se da ante una mujer a la que le encantaba la soledad, que hacía lo que quería y que desconfiaba de la idea del amor incondicional o a largo plazo. Pero las deficiencias en el ritmo y el descuido en el tratamiento del material de archivo, le restan impacto. Más música y un análisis más profundo de la obra y la psique de Chavela es algo que los conocedores de su vida quedan esperando. Sin embargo, para los que apenas la descubren, este documental sirve como un abrebocas que probablemente los llevará a indagar más sobre su música y sobre su peculiar personalidad.


Deja tu opinión sobre el artículo: