Convento siniestro

3.00

Lo que en apariencia puede catalogarse como una imitación de La monja, en realidad es una película de terror inteligente, bien actuada y de buena factura, que sí logra explotar los temores asociados a esta figura enigmática y fascinante

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 04 Oct de 2019

Darren Lynn Bousman / Sabrina Kern, Carolyn Hennesy, Seth Michaels, Trin Miller

Una mujer embarazada busca refugio en una casa habitada por monjas y encuentra todo un infierno, cortesía del director de varias de las entregas de Saw. Cortesía Santa Barbara Films


Antes de que Convento siniestro sea acusada de intentar emular el éxito de La monja (una película no muy buena, por cierto), hay que decir que el fenómeno del nunsploitation (o películas que explotan a la figura de las monjas) existe en el cine desde finales de los años 60. Desde la controversial The Devils de Ken Russell, pasando por títulos como La dama de Monza, Los demonios, Historia de una monja de clausura, La monja y el demonio, Flavia la hereje, La escuela de la Sagrada Bestia, Satánico pandemónium, La monja homicida, Convento de pecadoras, este subgénero, hibridación del terror con el erotismo, tuvo su auge en países predominantemente católicos como Italia, México y España, donde las monjas se asocian con la severidad, el miedo y la intimidación (aunque en algunos casos, las monjas son representadas como personajes nobles y simpáticos, como es el caso de La novicia rebelde, Cambio de hábito o la serie de televisión La monja voladora).

Convento siniestro no es una cinta de corte sobrenatural como lo es el spin-off de la franquicia de El conjuro, rehúye los aspectos eróticos de los productos italianos de los años 60 y no llega a ser un drama psicológico al estilo de Agnes de Dios. Esta es una película de terror de bajo presupuesto que, a diferencia de lo acostumbrado, nos ofrece una buena fotografía, una dirección de arte atmosférica, actuaciones decentes, construcción de personajes y relaciones y, por supuesto, algo de gore y situaciones espeluznantes.

La historia toma lugar en 1957, cuando una mujer embarazada llamada Mary (Sabrina Kern) llega a una casa liderada por monjas, donde se reciben a madres solteras y que queda ubicada en lo profundo de un bosque. Por medio de flashbacks conoceremos el pasado de Mary, lleno de infortunios y desgracias.

La Madre Superiora (Carolyn Hennesy) es una figura autoritaria, atemorizante (y con algún tipo de aire sexual), quien tiene una fiel asistente en Paula (Trin Miller), una monja callada con una cicatriz en el rostro, que bien puede pensarse como Igor para el Conde Drácula. Aunque la Madre Superiora recibe a Mary de manera cordial y le dice que está en libertad de irse cuando lo desee, cualquier amante de las cintas de terror sabrá que eso no va a ser así. Basta decir que Mary es víctima de las apariencias (lo que nos recuerda a la cinta Sucker Punch de Zack Snyder) y que la Madre Superiora terminará revelándose como un monstruo que bien puede estar a la par de Jason, Freddy, Leatherface o Michael.

El director Darren Lynn Bousman (responsable en gran parte de extender y convertir en una franquicia exitosa a Saw de James Wan) se toma su tiempo en hacer que las cosas comiencen a suceder, pero la espera es recompensada, ya que las escenas de gore que involucran ingesta de vómito, mutilación con tijeras y trampas para osos son altamente perturbadoras (un claro sello del director).

Sorpresivamente, Convento siniestro logra su objetivo de aterrar (especialmente al público femenino, ya que escarba en muchos de sus tabúes y temores), no sucumbe a los lugares comunes del género y su villana es material de pesadillas. ¿Qué más se le puede pedir a una modesta cinta de terror?


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