Destrucción

3.00

El género policiaco regresa a la pantalla grande con una película ambiciosa, atmosférica y oscura, en la que sus protagonistas se encuentran entre el heroísmo y la maldad

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 30 Jan de 2019

Karyn Kusama / Nicole Kidman, Sebastian Stan, Toby Kebbell, Tatiana Maslany

Cortesía de Diamond Films


Las películas policiacas cada vez son más escasas. Por eso una nueva cinta perteneciente a este género es bienvenida y más aún si tiende hacia lo psicológico.

Destrucción es una de estas películas e incluye una excéntrica actuación de Nicole Kidman, quien renuncia a su ego para interpretar a Erin Bell, una policía veterana de Los Ángeles que parece una muerta en vida.

Erin, una mujer alcohólica, depresiva y de rostro demacrado, está buscando cerrar un caso en el que estuvo envuelta 17 años atrás y, al mismo tiempo, busca venganza tratando de encontrar al hombre que acabó con sus aspiraciones y con el amor de su vida.

En una serie de flashbacks el espectador sabrá que Erin estuvo varios años actuando en una misión encubierta junto con el agente Chris (Sebastian Stan), en la que hicieron parte de una violenta pandilla de ladrones de bancos, liderada por el psicópata Silas (un excelente Toby Kebbell), y descubrirá por qué las cosas salieron mal para los dos policías.

Esta policía ruda, acabada, con una hija que la detesta (Tatiana Maslany), un nuero que se parece a los delincuentes que persigue y un ex esposo que apenas la soporta, es confeccionada por los guionistas Phil Hay y Matt Manfredi, colaboradores habituales de la directora Karyn Kusama, una mujer que no teme tomar riesgos y cuyas películas, para bien o para mal (Girlfight, Æon Flux, Jennifer’s Body, The Invitation), exploran la psique destrozada de unas mujeres que se han hecho fuertes gracias a malas decisiones o al peso ineludible de su pasado.

La atmósfera neo-noir lograda por la fotógrafa Julie Kirkwood y la sólida dirección de actores asumida por Kusama, hacen de Destrucción una película envolvente y cautivadora. Sin embargo, su arco argumental es más apropiado para una serie como True Detective o Fargo y se siente forzada y comprimida para un espacio cinematográfico de dos horas.

Quienes están buscando tiroteos y persecuciones, van a encontrar a Destrucción insufrible. Aquellos que buscamos una cinta oscura, en la que sus personajes se encuentran en un territorio ambiguo entre la maldad y el heroísmo y con momentos de evocación poética, van a ser recompensados con una cinta atípica, si se tiene en cuenta lo que ofrece la cartelera actual.


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