Dora y la ciudad perdida

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Hola amigos! ¿Pueden decir conmigo “Me encanta Dora la exploradora”? Porque yo sí

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 07 Oct de 2019

James Bobin / Isabela Moner, Eugenio Derbez, Eva Longoria, Michael Peña, Jeff Wahlberg, Nicholas Coombe, Madeleine Madden, Adriana Barraza

La adaptación cinematográfica del popular dibujo animado para la televisión posee un gran sentido del humor y mucho corazón.


¿Cuál es la serie que toda persona mayor de cinco años niega haber disfrutado? Del 2000 al 2014, los televidentes de todo el mundo siguieron por el canal Nickelodeon las aventuras de Dora Márquez, una niña bilingüe de siete años de edad y con una compulsión irreprimible de cantar, quien junto con su amigo Botas (un simpático mono de color azul), su mochila y su mapa parlantes, así como su primo Diego (que aparecía de vez en cuando y quien tuvo su propia serie llamada, Go, Diego, Go!), exploraba sus alrededores y aprendía sobre el mundo natural. De ahí que se le conozca como Dora la exploradora.

Ahora llega a los cines la versión live action de Dora, la cual, para muchos adultos, puede pensarse como el equivalente de hora y media de tortura. Los padres de familia pueden estar tranquilos, porque la verdad es otra. Dora y la ciudad perdida es, en realidad, una película muy divertida.

Gracias al director James Bobin (encargado de esa maravillosa resurrección cinematográfica de Los Muppets, pero también de ese fiasco llamado Alicia a través del espejo), la película de Dora logra un difícil equilibrio entre mantenerse fiel y ser al mismo tiempo irreverente con respecto a la fuente original. Bobin (junto con su colaborador recurrente, el guionista Nicholas Stoller) nos muestra cómo Dora está al borde de una patología mental al hablarle a personas que no existen, al querer cantar a cada momento y al tener una mochila y un mapa que habla. Pero, al mismo tiempo, nos revelan a Dora como una chica empoderada, sin problemas de autoestima, valiente y amante de la naturaleza y del conocimiento.

Aunque al inicio de la cinta se nos muestra a la Dora de siete años (y peinado de Javier Bardem en No Country for Old Men) que todos conocemos de la serie animada de televisión (interpretada por Madelyn Miranda), rápidamente saltamos a una década más tarde, para encontrarnos con una Dora adolescente (encarnada con fuerza y carisma por Isabela Moner, la misma de Sicario: Day Of The Soldado).

Sin embargo, Dora sigue siendo la misma en actitud y en espíritu. Y esto es algo que la convierte en un pez fuera del agua cuando sus padres la mandan a la ciudad a vivir con sus tíos, su abuelita (Adriana Barraza) y su primo Diego (Jeff Wahlberg), para que estudie en la escuela y haga amigos. Lo mejor de esta película consiste en ver cómo la cursi e ingenua Dora trata de adaptarse en un contexto, según Diego, mucho más peligroso que la jungla.

La zoóloga Elena (Eva Longoria) y el arqueólogo Cole (Michael Peña) se han embarcado en una misión para hallar a la mítica Parapata, la ciudad de oro de los Incas. Y esto nos lleva al segundo acto de la cinta: misteriosamente, ellos cortan toda comunicación con su hija, y luego esta, junto con su primo y dos compañeros de la escuela (el torpe Randy, interpretado por Nicholas Coombe, y la engreída Sammy, encarnada por Madeleine Madden), son secuestrados y llevados a Suramérica, donde un hombre llamado Alejandro (Eugenio Derbez) los ayuda a escapar para buscar a los padres de Dora.

Es aquí cuando la película, en clave de aventuras exóticas a lo Indiana Jones o Jumanji, cae en un sinnúmero de lugares comunes y no logra mantener el mismo sentido del humor e irreverencia de la primera parte. Pero no importa, ya que Swiper (el zorro ladrón de la serie) incluye aquí la voz de Benicio Del Toro y la “canción del popis” que Dora le canta a Sammy es un momento sublime y altamente hilarante, que logra encapsular la esencia de Dora la exploradora.


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