El depredador

2.50

El disgusto, la rabia y la violencia del depredador en su máxima expresión. Kimberley French

por DAVID FEAR | 20 Sep de 2018


Se suponía que iba a ser otra película al estilo Arnold Schwarzenegger (que prácticamente se consideró un género hace unos años) con el típico guion que podías vender con facilidad en 1987. En lugar de eso, en la primera Depredador Schwarzenegger quedó en segundo plano gracias al monstruo asesino: un anfibio gigante, con rastas, el físico de un jugador de fútbol americano y una cabeza de metal. Muchos recuerdan la icónica frase de Arnold (“Kill me! Do it now!” [¡Mátame! ¡Hazlo ahora!]) y otros las increíbles tomas del camuflaje del monstruo. Fue una historia extraordinaria.

Pero ahora estrenaron una nueva versión de la franquicia con otros actores y héroes; las presas perfectas. Sin embargo, como varios personajes en esta última aventura, esta criatura no es como la de otras ediciones. No caza a otras especies por comida, sino que ataca por hobby, como si quisiera coleccionar las cabezas de sus víctimas.

La película fue dirigida por el actor y guionista Shane Black (interpreta a Hawkins en la primera cinta de la franquicia y escribió Arma mortal). Junto al coescritor Fred Dekker crearon una historia repleta de diálogos sarcásticos. Es evidente que el dúo quiere imitar una cinta de los 80 con esta obra: una trama en la que los personajes bromean y compiten sobre quién es el más obsceno de todos. Incluso uno de ellos llama al atacante intergaláctico “una Whoopi Goldberg extraterrestre”. Sí, así es el humor de esta película: perfecta para los espectadores que les gusta la ciencia ficción con un poco de picante y mucha sangre.

Boyd Holbrook (Logan) interpreta a un francotirador del ejército de Estados Unidos. Aunque parece irreconocible entre una docena de actores apuestos, le dan un grupo de soldados para su protección (incluyendo a Keegan-Michael Key, Thomas Jane y Alfie Allen de Game of Thrones), y se convierte en tu foco de atención por más de 10 segundos consecutivos, pero no más que eso. Trevante Rhodes (Moonlight) convierte en un arma letal su carisma interpretando a un soldado chiflado. De hecho, lo mejor de El depredador es cuando te olvidas de que hay un asesino extraterrestre involucrado en la historia, con la excepción de una escena en la que hay una masacre en el laboratorio y un tiroteo cerca de una nave espacial. Todo lo que está alrededor de la historia principal, que involucra al hijo autista (Jacob Tremblay de La habitación) del francotirador, un depredador más agresivo y el futuro de la raza humana, tiene la tendencia de matar el tiempo entre el sarcasmo y las escenas.

Esta nueva entrega es una prueba difícil para el público: ¿estás dispuesto a ver un montón de discusiones sin sentido? ¿Estarías dispuesto a aguantar una cascada de mitos sobre la franquicia, que parecen una invención solo para reforzar los diálogos? ¿Sientes tanta nostalgia por esta criatura que vale la pena pagar una boleta para verlo dos horas en una película que no recomendarías? ¿Respondiste sí en alguna de estas preguntas? Si lo hiciste, puede que El depredador te guste.


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