El Jilguero

2.00

Lo que pudo haber sido una excelente miniserie, se convierte en una película de dos horas y media que trata inútilmente de adaptar el famoso libro de la ganadora del Premio Pulitzer Donna Tartt

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 20 Sep de 2019

John Crowley / Oakes Fegley, Nicole Kidman, Ansel Elgort, Jeffrey Wright, Luke Wilson, Sarah Paulson, Finn Wolfhard, Aneurin Barnard, Aimee Lawrence

Un libro alabado por la crítica. Un elenco de lujo. Un prestigioso director. Un talentoso guionista. Un fotógrafo legendario. ¿Qué fue lo que salió mal?. Cortesía Warner


Un niño llamado Theo (Oakes Fegley) acompaña a su madre en una visita al Museo de Arte Metropolitano de Nueva York. Theo se interesa más por una niña pelirroja llamada Pippa (Aimee Lawrence) que por lo que cuelga en las paredes. De repente, una bomba estalla, matando de manera instantánea a muchos de los visitantes, incluyendo la madre de Theo. El niño sobrevive y sale del lugar con un pequeño pero hermoso cuadro llamado “El jilguero”, una obra maestra del siglo XVII atribuido a Carel Fabritius.

Theo pasa a vivir con los Barbour, la familia de un compañero de escuela. La señora Barbour (Nicole Kidman) admira la curiosidad intelectual del niño y termina convirtiéndose en una madre para él. Theo visita a Pippa, quien también sobrevivió al accidente y está bajo el cuidado de Hobie (Jeffrey Wright), un anticuario experto en muebles a quien Theo termina admirando y convirtiendo en figura paternal.

Todo parece mejorar para el niño, hasta que aparece Larry (Luke Wilson), el padre de Theo y un actor alcohólico, quien lo abandonó cuando era pequeño. Larry separa a Theo de los Barbour y lo lleva a vivir con él y con su novia Xandra (Sarah Paulson) a una casa ubicada en Las Vegas. Allí, Theo conocerá a Boris (Finn Wolfhard de la serie Stranger Things), un niño de origen ruso, maltratado por su padre, que le enseña al retraído Theo todo lo que debe saber sobre sexo, alcohol y drogas. Las cosas no salen bien entre Theo, su padre y Xandra, por lo que el niño termina huyendo de la casa paterna para volver a Nueva York y pedirle asilo a Hobie.

Theo ahora ya es un joven (Ansel Elgort), a quien se le rompe el corazón cuando descubre que Pippa, el amor de su vida, está comprometida con un amigo de la infancia. Sin embargo, Theo se reencuentra con los Barbour y se compromete con la hija de la señora Barbour. Aunque esa relación está condenada al desastre. Luego, Theo se reencuentra por casualidad con Boris (Aneurin Barnard), quien ahora es un delincuente conectado con la mafia rusa y que le revela a Theo un secreto guardado por muchos años, que tiene que ver con “El Jilguero”.

Este es prácticamente un resumen muy abreviado del libro de más de ochocientas páginas escrito por la ganadora del Premio Pulitzer Donna Tartt, una especie de versión y fusión libre de las obras David Copperfield y Grandes esperanzas de Charles Dickens. El extenso libro de Tartt, que merecía un tratamiento de miniserie (tan solo miren lo que Todd Haynes logró con Mildred Pierce, la obra de James M. Cain), se intenta condensar en una película para cine de dos horas y media y el resultado es una especie de colcha de retazos (los flashbacks y los flashforwards son exasperantes), que no le da oportunidad a sus actores de brillar, no le ofrece a los personajes el espacio para desarrollarse y que busca hasta el final, en forma de un inútil giro sorpresivo, responder a la pregunta de por qué Theo se llevó el cuadro de “El Jilguero”, cuando de antemano el espectador ya lo ha intuido desde el principio.

La razón de esta adaptación fallida no tiene nada que ver con el talento de las personas involucradas. El elenco de actores es más que decente. El director John Crowley es el autor de Brooklyn, una de las mejores películas románticas de los últimos tiempos. Peter Straughan confeccionó el guion de Tinker Tailor Soldier Spy, una de las mejores películas de espías de todos los tiempos. El fotógrafo es Roger Deakins, la leyenda detrás de cintas como Fargo, The Shawshank Redemption y Blade Runner 2049. El Jilguero es un valioso material de análisis para tratar de entender qué lleva a que un gran libro se convierta en un desastre de película.


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