El justiciero 2

3.00

La secuela de la adaptación cinematográfica de una serie de culto de los 80 es un producto ultraviolento que incluye una estupenda interpretación de uno de los mejores actores de todos los tiempos.

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 24 Aug de 2018


El justiciero fue una serie de televisión de 88 episodios que se emitieron entre 1985 y 1989. Su protagonista era el actor y cantante Edward Woodward, quien interpretaba a Robert McCall, un exagente de la inteligencia británica que usaba sus habilidades para ayudar a las personas del común cuando estos le pedían ayuda al contestar unos avisos clasificados. Esta serie gozaba de elegancia e inteligencia, una estupenda banda sonora a cargo de Stewart Copeland y unas secuencias de acción que en su época fueron criticadas por su alta carga de violencia.

Veinticinco años después de su cancelación, llega a la pantalla grande la adaptación cinematográfica, con Denzel Washington interpretando al misterioso y estoico McCall. Los seguidores de la serie no se inmutaron con ver a un actor afroamericano utilizando un apellido escocés. Lo cierto es que Washington, ciertamente uno de los mejores actores en la historia del cine, le imprimió al personaje mucha clase, al igual que una potencia desmedida, que convirtió a esta película en toda una joya del género de acción.

Antoine Fuqua, el director de la primera parte (y quien supo sacar lo mejor de Washington en ese clásico del cine policiaco Día de entrenamiento), regresa para asumir la esperada secuela. El resultado es ligeramente inferior al de su predecesora, pero eso no quiere decir que El justiciero 2 sea una mala película.

Con 63 años, Washington es el alma de esta cinta hiperviolenta. Cada diálogo, gesto y mirada nos convence de su fortaleza y habilidad. Así dejamos de lado lo previsible de la historia para enfocarnos en una interpretación memorable que va más allá de lo que la película es en realidad.

El acto final, que incluye un duelo a muerte al mejor estilo de un western clásico (Fuqua dirigió también ese maravilloso remake de Los siete magníficos), no es tímido en el uso de la ultraviolencia, lo que lleva a pensar que McCall es tan cruel o más que los enemigos que ajusticia. Pero tal acusación incluiría a otros justicieros del cine como Harry El Sucio, Paul Kersey de Vengador anónimo, John Wick y, por supuesto, a The Punisher.

Lo mejor es entregarse a la inyección de testosterona y disfrutar El justiciero 2 como lo que es: una buena cinta de acción con un protagonista de lujo.


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