El planeta de los simios

3.50

Una guerra muy mona

por PETER TRAVERS | 28 Jul de 2017

Matt Reeves / Andy Serkis, Woody Harrelson, Judy Greer


El planeta de los simios: la guerra

No hay problema al definir El planeta de los simios: la guerra como una cinta íntima y una aventura épica. La suma constituye una de las mejores películas de la temporada. Pero hay un ingrediente más, necesitamos destacar la actuación de Andy Serkis como el simio alfa, César. El actor británico creó el papel en Rise of the Planet of the Apes, dirigida por Rupert Wyatt en 2011, y lo retomó en Dawn of the Planet of the Apes de 2014. Ahora interpreta al carismático chimpancé —líder natural de los simios— con una resonancia de poder y una profundidad sentimental que lo aproximan a Shakespeare. Señores de los premios Oscar: Serkis merece el oro, el tipo es así de bueno.

Los tontos de la Academia se han rehusado a despertar digitalmente y reconocer que actuar en un traje de captura de movimiento es actuar. ¡Qué carajos!, Serkis está en el set con los otros actores; es su voz, la expresión de su rostro, el lenguaje de su cuerpo y sus emociones son el milagro capturado por la cámara. Los efectos visuales son, en palabras del actor, “maquillaje digital”. Ha alcanzado los estándares dorados de la captura de movimiento como Gollum en El señor de los anillos. Ahora se supera, trayendo a su personaje nuevos sentimientos y visos de ferocidad. Así mismo, imprime una nota de triunfo indeleble al final de la trilogía.

Y la película no está nada mal. De hecho, El planeta de los simios: la guerra es la novena cinta de esta genealogía cinematográfica y es la mejor desde que en 1968 escucháramos a Charlton Heston gritando “¡malditos, simios sucios!”. Casi medio siglo después, nuestra lealtad ha pasado de los hombres a los simios. Desde que La guerra inicia, los humanos han sido diezmados por un virus y los simios se han vuelto más inteligentes y locuaces. César y su tribu quieren vivir en paz junto a lo que resta de humanidad, pero el aire está viciado por la venganza.

Un coronel, personificado por el sensacional Woody Harrelson, es una mezcla entre el Kurtz de Marlon Brando en Apocalipsis ahora y un personaje muy similar al Donald Trump fanático de los muros que quiere exterminar a los simios.

Ese es el conflicto cocinado por Reeves y el escritor Mark Bomback. Y es aprovechado incluso cuando el director permite a la pesadez temática desacelerar el impulso narrativo. El humor se vuelve una necesidad, y llega de las manos del nuevo personaje, Simio Malo, interpretado por el tremendo Steve Zahn. Pero las cosas estarán difíciles para todos, especialmente para Nova, (Amiah Miller) una chica muda a quien los simios acogen.

El combate y el conflicto siguen siendo el combustible en la película. El coronel tiene su propio ejército de simios. César y su segundo al mando, Maurice (Karin Konoval), planean un éxodo que permitirá escapar a la tribu. Pero cuando los planes de ataque del villano tocan a la familia nuestro héroe, la venganza agarra las riendas. Las secuencias de acción, incluida una fuga de prisión, son atronadoramente divertidas, conducidas por la cámara de Michael Seresin y la robusta banda sonora de Michael Giacchino. Reeves logra maravillas visuales incluso en la calma que precede a la tempestad. Esto hace de El planeta de los simios: la guerra, una experiencia única e inolvidable, eso y la interpretación más alta de la carrera de Serkis nos hacen elevar el brazo y saludar al monarca. ¡Ave César!


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