El primer hombre en la Luna

4.00

El sufrimiento silencioso de Armstrong

por PETER TRAVERS | 21 Nov de 2018

Damien Chazelle / Ryan Gosling, Claire Foy, Corey Stoll, Lucas Haas, Jason Clarke

Ryan Gosling. Cortesía DANIEL MCFADDEN


¿Por qué la película no muestra a Neil Armstrong (Ryan Gosling) enterrando la bandera estadounidense en la Luna? Muchos se preguntaron eso en el estreno de El primer hombre en la Luna, la mirada de Damien Chazelle sobre la misión Apolo 11. ¿La respuesta? El cineasta se concentró en mostrar a los hombres por encima de la maquinaria y a resaltar lo personal por encima de lo político: su principal motivación fue plasmar la importancia del logro para Armstrong y la audiencia global. Olvida la controversia de la bandera falsa y concentra tu atención en por qué El primer hombre en la Luna es imperdible e inolvidable.

Para Armstrong y su familia los siete años previos a la caminata lunar estuvieron llenos de sacrificios y fracasos; lo contrario al imaginario. Era su trabajo, pero podía ser mortal. Su familia, sus compañeros astronautas y él lo sabían, pero el pueblo estadounidense no prestó atención y se deslumbró por la euforia. No había precedentes de los peligros que enfrentaban, solo los vívidos recuerdos de los astronautas que murieron quemados en la cabina durante la prueba previa a la misión Apolo.

De vuelta en casa, Armstrong no es ajeno a la tragedia. Con Janet (Claire Foy), su esposa, habían perdido recientemente a su hija debido a un cáncer. Ahora sus otros dos hijos, Mark y Rick, deben considerar que su padre puede morir en el espacio. Como buen soldado de la NASA, Neil está listo para cualquier cosa, pero la carga emocional es demasiada para él. Gosling indaga profundamente para captar el valor y el dolorido corazón de un hombre reservado que no siempre puede expresar sus emociones. La conmovedora honestidad de su actuación es un fundamento para la película. Janet es quien lo obliga a responder como esposo y padre, y Foy es magnífica en su personaje. Le dice a su esposo, sin rodeos, que debe hablar con sus hijos sobre los peligros de su misión. “Estoy harta”, dice firmemente, sin estar dispuesta a asumir la responsabilidad sola.

Chazelle y Gosling trabajan juntos para crear esta épica película que se centra en el personaje, sin importar qué tan dura es la realidad. Para algunos, la cinta es un poco distante, pero el director nos ruega que miremos más de cerca. Y desde el momento en que Armstrong da el primer paso en la Luna, la película de Chazelle se mueve en un plano misterioso. No son las palabras del astronauta (“Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”), la grandeza de la misión o la alegría global lo que más importa. Tal vez lo más importante sea un simple homenaje del astronauta a su hija o el sosiego en el espacio. Chazelle filma El primer hombre en la Luna con un ojo poético que guarda silencio cuando los sueños se hacen realidad.


Deja tu opinión sobre el artículo: