El testigo

3.50

Un documental que recuerda con respeto a los desaparecidos y nos da a conocer el trabajo del fotógrafo colombiano Jesús Abad Colorado

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 26 Oct de 2018


La directora británica Kate Horne (quien colaboró con la BBC en un reportaje sobre el secuestro de Ingrid Betancourt y produjo un documental sobre Gabriel García Márquez), se acerca de una manera respetuosa y con un espíritu inquisitivo a la vida y obra del fotógrafo colombiano Jesús Abad Colorado (alias Chucho), nacido en Medellín en 1967 y quien trabajó en el periódico El Colombiano de 1992 a 2001, uno de los períodos más álgidos en la historia de la violencia en este país. Precisamente su posición sobre el conflicto armado en Colombia (una tríada viciosa conformada por la guerrilla, el paramilitarismo y el ejército) lo que le ha interesado explorar por medio de imágenes durante toda su carrera.

Chucho nos dice al inicio de este documental cómo el problema de la violencia en Colombia se puede comparar con la tragedia de Caín y Abel retratada en la Biblia, con la diferencia de que él no podría afirmar quién es Caín y quién es Abel en esta absurda lucha entre hermanos que ha durado más de medio siglo.

El punto de partida de El testigo es la firma del acuerdo de paz entre el estado colombiano y la guerrilla de la FARC, y desde aquí Chucho, con su propia voz, nos cuenta acerca de sus orígenes humildes y de cómo su familia fue víctima de una violencia descarnada y sin ningún tipo de piedad. También nos habla de cómo el fotógrafo Leo Matiz lo inspiró para retratar con belleza, respeto y humildad la vida de los campesinos colombianos y cómo la horrible masacre en la región de San José de Apartadó ha sido uno de los sucesos que más lo han marcado en su vida.

Chucho y Horne se embarcan en la búsqueda de los personajes que fueron registrados por su cámara hace más de 25 años. La idea del documental es la misma de las fotografías de Chucho: aferrarse a la vida en medio de las peores circunstancias. Con una hermosa factura que incluye la fotografía evocadora y contemplativa de Lucas Gath y una edición pausada y meditativa de Judit Méndez, El testigo logra homenajear las hermosas fotografías de Chucho, que incluyen a una joven junto a la tumba de su padre, un niño de 10 años que viste a un muerto, una niña que se asoma por una ventana con un hoyo de bala y la imagen surrealista de una novia que se casa en un pueblo destruido. Asimismo, el documental también celebra a los sobrevivientes de la violencia y recuerda con respeto a los desaparecidos, especialmente a los más vulnerables: los niños.


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