Entre la razón y la locura

3.00

¿Puede una película tener enormes problemas en su producción y terminar siendo un muy buen trabajo? La nueva cinta protagonizada por Mel Gibson y Sean Penn demuestra que sí

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 03 May de 2019

Farhad Safinia / Mel Gibson, Sean Penn, Natalie Dormer, Jeremy Irvine, Steve Coogan

Mel Gibson y Sean Penn logran unas muy buenas actuaciones en una cinta que celebra el poder de la palabra y el arduo trabajo de los académicos. Cortesía Cineplex


Entre la razón y la locura es una cinta que demoró diecisiete años en salir a la luz. En 1999, Mel Gibson compró los derechos del libro de Simon Winchester El cirujano de Crowthorne y desde ahí ha tenido múltiples problemas para convertirse en película.

La historia real acerca del profesor James Murray (quien comenzó en el siglo XIX la titánica tarea de conformar la primera edición del diccionario de Oxford para la lengua inglesa y que recibió la extraña colaboración de un paciente mental internado en el manicomio de Broadmoor, el Doctor William Chester Minor), se convirtió en el centro de una batalla legal entre Gibson y la productora de la cinta, debido a que no se le permitió al actor y al director Farhad Safinia (guionista de Apocalypto) filmar en las locaciones donde se desarrollaron los hechos (Oxford, Inglaterra), utilizando al Trinity College de Irlanda como sustituto. Ambos terminaron abandonando el proyecto y un nuevo director (P.B. Sherman, que quizás sea un seudónimo) y un nuevo guionista (Todd Komarnicki) fueron utilizados para completar la película, lo cual llevó a un intento por parte de Gibson de impedir su estreno. Tres años después, el film logra salir (aunque de manera limitada). Sin embargo, tanto Gibson como el coprotagonista Sean Penn, se rehusaron a promocionarlo.

Quienes consideren que están ante un completo desastre cinematográfico, no pueden estar más equivocados. Aunque Entre la razón y la locura es una cinta que tanto su director como sus protagonistas no quieren que sea vista, lo cierto es que vale muchísimo la pena. Gibson realiza una estupenda interpretación encarnando al profesor escocés autodidacta Murray, un personaje atípico para el actor australiano. Y Sean Penn logra una poderosa actuación como Minor, un cirujano paranoico que terminó cometiendo un homicidio a sangre fría y que aportó más de diez mil entradas al diccionario de Oxford.

Es tremendamente refrescante encontrar una película en cartelera que le rinda homenaje al lenguaje y a la ardua tarea de la academia por hallar y divulgar el saber y el conocimiento. Los amantes del cine de Gibson encontrarán algunas escenas de violencia, pero esta es una cinta que nos habla sobre el poder de la palabra y la magia de la lectura, temas que en la era de la Internet cada vez se ven más lejanos. Entre la razón y la locura es también una película que trata sobre el perdón y la redención (aspectos muy cercanos al cine de Gibson), y denuncia los abusos cometidos por la psiquiatría en busca de la “salud mental”.

Aunque a veces los problemas saltan a la vista (una edición irregular, pésimas tomas de exteriores, una música intrusiva), lo cierto es que esta es una buena película que ojalá logre encontrar a su público. Se lo merece.


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