Escalofríos 2

3.00

La segunda película basada en los libros infantiles de R.L. Stine es un divertido homenaje a la anarquía desatada en el día de las brujas

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 26 Oct de 2018

Ari Sandel / Madison Iseman, Caleel Harris, Jeremy Ray Taylor, Jack Black

Foto cortesía de Sony


La primera película de Escalofríos, basada en los libros infantiles escritos por R.L. Stine (que también contaron con una popular serie de televisión), fue un trabajo entretenido pero irregular, que contaba con la participación de Jack Black encarnando al autor y con Dylan Minnette interpretando a un adolescente que se enfrentaba a todo tipo de monstruos, brujas y fantasmas (antes de tener que enfrentarse al suicidio de su amiga en la popular serie de Netflix 13 Reasons Why).

Ahora, con un nuevo director, un nuevo elenco y una aparición fugaz por parte de Jack Black, todo parecía destinado al fracaso. Pero en realidad, Escalofríos 2, pese a ser una cinta irregular como su predecesora, logra rescatar la esencia de su fuente original. Puede que no se compare a los clásicos infantiles inspirados en el día de las brujas como El extraño mundo de Jack, Monster House, Paranorman o Frankenweenie, pero comparte con ellas su sentido de travesura y diversión desbordada, parecida a una canastilla llena de dulces poco saludables pero deliciosos.

Mientras que los adultos se van a asustar con la violenta reaparición de Michael Myers en las pantallas (gracias a la nueva versión de Halloween), los niños podrán disfrutar de una divertida película de miedo que incluye a una araña púrpura gigante hecha de globos, unos ositos de goma vengativos, unas calabazas belicosas, un jinete sin cabeza y, por supuesto, a Slappy, el perturbador muñeco de ventrílocuo, protagonista de muchos de los libros de Stine y un odioso villano que se niega a morir (con la voz de Jack Black).

El trío de jóvenes protagonistas de esta entrega son Sarah (Madison Iseman), una chica con bloqueo creativo que le impide escribir un ensayo para poder ingresar en la Universidad de Columbia; su hermano menor Sonny (Jeremy Ray Taylor); y su mejor amigo Sam (Caleel Harris), cuyo oficio como chatarreros los lleva a encontrarse un manuscrito incompleto de Stine y Slappy, lo que lleva a unas consecuencias tan predecibles como inevitables.

El elenco de adultos, además de Black como Stine, incluye a Wendi McLendon-Covey como la madre soltera de Sarah y Sonny; Ken Jeong como el Sr. Chu, el vecino que despilfarra su dinero realizando unas impresionantes decoraciones de Halloween; y Chris Parnell como Walter, el gerente de una farmacia que termina convirtiéndose en el ayudante (una especie de Igor) de Slappy.

Lo que se agradece de Escalofríos 2 es que no enseña ninguna lección, tan solo busca divertir. Aunque no posee ningún tipo de construcción de personajes y la trama es tan solo un pretexto para hacer uso de los efectos especiales, de algún modo logra condensar y transmitir la concesión que los niños buscan en la celebración del día de las brujas, la cual les permite divertirse con lo que más les asusta. Asimismo, el día de Halloween le permite a niños y grandes poner en evidencia (en una especie de juego colectivo anárquico) su imaginación desbordada y el deseo de encarnar a sus personajes favoritos.

Escalofríos 2 mantiene vivo el sentido del Día de las Brujas (que muchos adultos amargados no logran entender), de una manera sincera, ingenua y lúdica. Tal como debe ser.


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