Escape Room: sin salida

2.00

El nuevo juego de moda tiene película: seis personas deben hacer uso de su inteligencia y astucia para poder escapar de una habitación llena de peligros

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 29 Jan de 2019

Adam Robitel / Taylor Russell, Logan Miller, Deborah Ann Woll, Tyler Labine, Jay Ellis, Nik Dodani


¿No han visitado un Escape Room? ¡Qué están esperando! Para los que no lo sepan, el Escape Room es el nuevo juego de moda en el que una pareja o máximo 6 personas ingresan a un misterioso cuarto con una misión, la cual se debe cumplir en menos de una hora, resolviendo una serie de acertijos ocultos en la habitación. Pruébelo. Es muy divertido. Especialmente si son nerds.

Ahora, siguiendo la tradición de Clue, Batalla Naval y Tag, llega una nueva cinta basada en un juego popular. Escape Room, la película, sigue las mismas reglas del juego original, pero las exagera en clave de película de terror (pero sin mucho gore, para que el público adolescente la pueda apreciar sin censuras).

Vale la pena mencionar que hace unos años se estrenó una primera película basada en el Escape Room (titulada en español 60 minutos para morir), un producto de presupuesto paupérrimo y pésimas actuaciones que es mejor dejar en el olvido.

En la cinta dirigida por Adam Robitel (La noche del demonio: La última llave), un cubo (muy similar al de Hellraiser), es entregado a seis personas diferentes. Al lograr abrir el cubo, los seis encontrarán una invitación para jugar Escape Room y supuestamente obtener un jugoso premio.

Los seis participantes son una chica universitaria tan retraída como inteligente (Taylor Russell), un exitoso ejecutivo que pone sus intereses individuales por encima de los colectivos (Jay Ellis), una exmilitar arriesgada y escéptica (Deborah Ann Woll), un joven fracasado que busca rehacer su vida (Logan Miller), un hombre maduro que trabaja como camionero (Tyler Labine) y un geek adepto a los videojuegos y a los Escape Room (Nik Dodani).

Desde el momento en el que los seis se encuentran en la sala de recepción de un sofisticado edificio, el juego da comienzo y el grupo tendrá que resolver sus diferencias y trabajar en equipo para ganar, con el estímulo adicional de poder seguir con vida, ya que los peligros que se imponen (a diferencia del juego) ponen en peligro la integridad física de los concursantes.

Aunque Escape Room, la película, es un remedo de películas como El Cubo y el Juego del miedo (por no mencionar que es prácticamente un remake de alto presupuesto de la cinta de 2017), hay que decir que su director mantiene el ritmo necesario para un producto como este, haciendo fluir los sobresaltos obligados con la trama de suspenso, mientras que los actores no lo hacen nada mal a la hora de definir a sus personajes arquetípicos.

El resultado es una cinta divertida y perfecta para los Múltiplex, que le hace honor al juego en el cual se basa, pero que en últimas es tan efímera como las muchas tendencias que se imponen durante cortísimos períodos en el corazón de la cultura popular contemporánea, hambrienta por consumir lo último y lo más novedoso. Se recomienda visitar un Escape Room antes de ver esta película para tener un mayor contexto y un disfrute más intenso. También se recomienda ver la película lo más pronto posible, antes de que el reloj de las tendencias nos avise que todo esto ya pasó de moda.


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