Estados Alterados

3.50

​Lumisphera y el álbum como obra de arte

por RICARDO DURÁN | 14 Nov de 2018


Estados Alterados insiste en un rumbo distinto al de la industria

Lumisphera no es solo el nombre de su nuevo álbum, esa palabra identifica también a un sintetizador que la banda creó con la guía de Andrés Vilá, responsable del proyecto Sintetizadores Para Todos. “Me interesa la parte performática de la música”, dice Elvis (Fernando Sierra, voz). “Siempre me ha molestado de la música electrónica que uno va a un concierto y ve a un tipo allá con un laptop [...], me interesa la acción, que se vea que uno está interpretando un instrumento”.

El aparato funciona a partir de la sensibilidad a la luz, no produce sonidos convencionales (no tiene afinación), y “exige otras posturas y actitudes frente a la música”. Teniendo en cuenta que esas posturas buscan hacer tangible la música, presentar el disco en vinilo era el camino ideal para convertirlo en un “objeto de deseo”.

Sin duda, Lumisphera sobresale (con un arte muy cuidado, buena información y un concepto sólido) en medio de lo que nos ofrece el mercado. En él hay una declaración de principios muy oportuna: “Es posible que en un futuro seamos uno de los periodos más oscuros de la historia porque la información digital es mucho más efímera de lo que nos han vendido, y fijar las cosas en objetos reales tiene un peso grande”, señala Sierra.

Este álbum es un documento en el que se emplean montones de referencias tecnológicas y religiosas para cuestionar las falsas conexiones que tanto valoramos actualmente. Una fotografía de este paraíso/ infierno infestado de radiaciones, cables, likes y fake news.

Una imagen capturada por gente que creció sin un smartphone en las manos. Gente que hablaba menos espanglish. “Sí, somos una banda veterana y hay algo de nostalgia en eso”, confiesa el cantante. “Los jóvenes de una manera muy arrogante te dicen: ‘Es que usted ya está viejo’. Pues sí, ¿y qué? A lo mejor estamos haciendo música para nosotros, ustedes verán si les interesa o no. No nos vamos a desvivir por seducirlos cuando sabemos claramente que quieren otras cosas”, agrega mientras toca un punto sensible y relevante ante la imperiosa necesidad de perspectiva histórica. “Eso puede sonar un poquito agresivo, realmente no pretendo serlo, pero creo que estaríamos muy descontextualizados si intentáramos hacer lo que hace un joven de 20 años”.


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