Flema

2.50

La banda de punk quiso hacer un sinfónico, pero terminó con media hora de desorden orquestal

por SANTIAGO DE JESÚS | 26 Apr de 2019


Flema se atraganta en su Flemafónico

En Argentina, Gustavo Cerati y Vox Dei sacaron adelante arreglos sinfónicos que cobran protagonismo en los momentos correctos y que son únicamente acompañantes cuando la canción lo pide. ¿Cómo iba a hacer Flema para darle al vértigo del punk ese toque elegante de lo clásico? Era una apuesta arriesgada.

La entrada con Cáncer en versión orquestal plantea una atmósfera necesaria para un sinfónico, y en Vahos del ayer se puede sentir al público cantar, mientras las cuerdas y los vientos le dan impulso a una canción nostálgica. Pero es de lo poco destacable junto al arreglo de Lejos de casa. En casi todo el disco los instrumentos de la orquesta entran y salen a diferentes niveles, unas veces opacando la voz (Solo un juego más), otras los solos de guitarra (Y aún yo te recuerdo) y a veces subiendo y bajando, inexplicablemente, en la misma canción (No quiero ir a la guerra). La guitarra también se disipa en Fuera de tiempo, y la versión instrumental de Nunca seré policía hace que la canción pierda todo el sentido.

Que Flema siga tocando a pesar de que Ricky Espinosa ya no está es fantástico para el punk en español, pero se escuchan muchísimo mejor, ordenados o desordenados, cuando no hay una orquesta detrás.


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