Framed: Red infernal

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Exceso de gore, malas actuaciones, vacíos argumentales, una propuesta desactualizada y poco original, así como una puesta en escena amateur, atentan con la tradición española de ofrecer buenas cintas de terror

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 27 Aug de 2019

Marc Martínez Jordán / Daniel Horvath, Àlex Maruni, Joe Manjón, Júlia Molins, Biel Montoro

Un trío de psicópatas invade la casa donde se reúne un grupo de jóvenes, para asesinarlos y transmitir en vivo por la internet, en una cinta poco aterradora, para nada graciosa y, eso sí, grotesca, absurda y excesiva.


El cine de terror español (conocido también como “fantaterror”) tuvo su época dorada a finales de los años 60 y comienzos de los 70, gracias a autores como Paul Naschy (quien interpretó al hombre lobo en maravillosas cintas como La noche del Walpurgis y La marca del hombre lobo); Jesús Franco (creador del legendario Doctor Orloff, protagonista de Gritos en la noche y Los ojos siniestros del Doctor Orloff); Narciso Ibáñez Serrador (director de La Residencia y la perturbadora ¿Quién puede matar a un niño?); y Amando de Ossorio (el creador de los templarios zombies de La noche del terror ciego y El buque maldito).

Estas cintas, caracterizadas por su bajo presupuesto, su humor negrísimo, la explotación descarnada del sexo y la violencia, la estilización formal y sus icónicos personajes recurrentes, terminó saturando a su público, pero dejó a algunos interesantes herederos como lo son Álex De La Iglesia (Tesis), Alejandro Amenábar (Abre los ojos), Paco Plaza y Jaume Balagueró (Rec) o Juan Antonio Bayona (El orfanato).

Sin embargo, la destacada tradición del fantaterror español se ve manchada de una manera irremediable, con un esperpento cinematográfico conocido como Red infernal, una especie de mezcolanza indigesta entre La naranja mecánica, Scream, Sin rastro, La purga y Juego macabro, que hace lo imposible: convertir al subgénero del Home Invasion, tan efectivo en cintas como Funny Games o la española Secuestrados, en una parodia grotesca de pacotilla que no llega a asustar, mucho menos hacer reír, y que carece de cualquier elemento formal redimible (fotografía, actuación, edición, etc.).

Quienes han tenido que soportar los proyectos audiovisuales de estudiantes de cine y televisión de los primeros semestres de carrera, encontrarán a Red infernal como un trabajo aún más crudo. Esta historia sobre un grupo de jóvenes que son invadidos por un trío de psicópatas (liderado por un Àlex Maruni que hace parecer como sobrio al Nicolas Cage más sobreactuado), los cuales quieren hacerse famosos transmitiendo asesinatos en la red en vivo, se siente pasada de moda (el Live Streaming, que aquí se presenta como una novedad, ya existe desde hace varios años), está llena de situaciones inverosímiles (una víctima con una profunda lesión cerebral que se niega a morir y drogas que hacen que las víctimas se agredan o cometan actos de canibalismo), presenta numerosos vacíos argumentales (¿por qué escogieron esa casa? ¿por qué nadie acude en su ayuda sino hasta que ya es muy tarde?), no construye a sus personajes (lo que hace que no se sienta ninguna empatía) y no ofrece un predicado de base o motivación a los asesinos, más allá de ser famosos en la internet y tener numerosas visitas (lo que los convierte en caricaturas).

Los amantes del exceso de gore y las malas actuaciones, pueden encontrar esta cinta interesante. Los demás quedan advertidos.


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