Green Book

3.00

Un músico afroamericano y su chofer se van de gira por el sur en los 60, en una historia real de raza, clases sociales y perdón

por PETER TRAVERS | 15 Feb de 2019

Peter Farrelly / Viggo Mortensen, Mahershala Ali, Linda Cardellini, Iqbal Theba, Dimeter Marinov, Mike Hatton

Viggo Mortensen y Mahershala Ali en Green Book: una amistad sin fronteras. DreamWorks Pictures


En los 60, Don Shirley (Mahershala Ali), un pianista clásico afroamericano, está de gira con un trío de jazz en una parte de EE. UU. que no está preparada para aceptar la integración racial. Don contrata a Frank “Tony Lip” Vallelonga (Viggo Mortensen) como su chofer, un italiano imprudente que fue despedido como matón de la mafia. No tienen un comienzo amigable, Don se sienta en un trono como un rey en su apartamento. Tony le dice a su cliente que está libre de prejuicios, y comenta que “mi esposa y yo bebimos con una pareja de color”.

Luego, al estilo Paseando a Miss Daisy, el dúo se va de gira durante ocho semanas llenas de obstáculos peligrosos. El conductor y el pasajero tienen dos cosas a su favor: los músculos de Tony y The Negro Motorist Green-Book [El libro verde del conductor negro]: una guía de viaje publicada desde 1936 hasta 1966 para ayudar a los pasajeros negros en el ambiente racista del sur. Así es Green Book, la ganadora del Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Toronto que se “inspiró” en la verdadera amistad de Don y Tony.

Conocido por las comedias que hizo con su hermano Bobby, el impresionante debut como solista de Peter Farrelly tiene cambios de tonos en la película. Coescrita por Farrelly, Brian Hayes Curry y el hijo de Tony, Nick Vallelonga, el guion tiene una seriedad que le da profundidad a la comedia. Es gracioso cuando Tony le enseña a Don las maravillas del pollo frito mientras que el músico le ayuda a escribirle cartas a su esposa, Dolores (Linda Cardellini). También se ven las heridas de una época en la que la ley apoyaba la discriminación racial. Green Book es una película sobre clases sociales y raza, y Farrelly se niega a mostrarlo como algo bonito.

Ali –ganador del Óscar a mejor actor de reparto por Moonlight– es excelente al canalizar la rabia reprimida en un artista refinado que desafía a los estadounidenses que nunca aceptaron la abolición de la esclavitud. Nos da a entender que Don no tiene a nadie cuando se trata de encontrar su lugar en el mundo. Y el actor, quien tuvo ayuda de un doble en el piano, es simplemente maravilloso al mostrarnos que Don sigue vivo en su arte. Tony percibe su talento, pero no puede creer que Don no conozca a Chubby Checker o a Little Richard. “Soy más negro que tú”, le dice.

Mortensen es increíble; subió 13 kg para interpretar al matón y mostrar que la violencia no es la solución. Sí, Tony se enfrenta a los blancos hipócritas que aplauden al músico en el escenario y luego le prohíben la entrada a sus restaurantes, pero no creas que es otro héroe blanco. El papel es un gran cambio para un actor cuyas habilidades dramáticas son un hecho (fue nominado al Óscar como mejor actor en Capitán Fantástico y Promesas del este), pero que aquí logra mostrar un verdadero don para la comedia. Mortensen y Ali podrían tener su propio show.

Green Book termina con una temática navideña que probablemente a algunos no les gustará. Pero Farrelly nunca olvida las sombras que rodean la honesta y frágil conexión que Don y Tony han construido durante dos meses. ¿Simplista? Quizá. Pero en una época en la que nuestra nación está más dividida que nunca, la película ofrece una oportunidad de perdón. Gracias al equipo soñado que hacen Mortensen y Ali, la audiencia estará encantada.


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