Head Above Water

2.50

Después de superar una enfermedad y su segundo divorcio, Avril Lavigne quiere renacer con su nuevo álbum

por DAVID BROWNE | 26 Feb de 2019

Avril Lavigne nunca había tenido tanta potencia y confianza, pero a veces se queda corta en el contenido y su intención. David Needleman


El primer álbum de Avril Lavigne desde 2013 es una resurrección tras un momento emocional y físico muy débil. Se divorció por segunda vez, con Chad Kroeger de Nickelback, y fue diagnosticada con la enfermedad de Lyme, lo que la obligó a estar en cama un buen tiempo. Sin embargo, Head Above Water no es un álbum conceptual sobre cómo sufrió y tampoco sobre su relación con Kroeger. Aun así, el disco tiene su propio estilo. Aunque el desamor sigue siendo la temática preferida en el pop, rara vez se puede escuchar a alguien destruido y al mismo tiempo rejuvenecido a lo largo de un álbum. La Lavigne que escuchamos al comienzo es prácticamente lo opuesto a la que escuchamos al final, pero lo más difícil es descifrar cuál te gustó más.

En la primera mitad, Lavigne está desconsolada. Lucha contra “la calma antes de la tormenta”, está “encerrada en una celda llamada amor” y “se enamoró de un demonio”. Estas canciones están empapadas de ese rock melancólico, parecido a (qué sorpresa) los álbumes de Nickelback. Luego, parece que el antidepresivo estalla. Lavigne suena como una adolescente después de su primera cita, soñando con “ir en bicicleta a ver el atardecer” y rimando “piyamas” con “bananas” cuando canta sobre cómo su nuevo amor la encuentra sexy.

Más allá de su estado emocional, Lavigne nunca había sonado con tanta potencia y confianza. Pero, lastimosamente, al igual que en su segundo álbum, Under My Skin de 2004, solo es más convincente y se parece cada vez menos a una adulta con problemas. Es horrible decirle a alguien que se mantenga confundido, pero esa confusión le queda bien a Lavigne.


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