Hermanos Menores

4.00

El segundo disco de esta banda bogotana cambia los paisajes de la cordillera por muros derruidos y calles llenas de hollín

por RICARDO DURÁN | 09 Apr de 2019

Fotografía tomada de sus redes


Devoran almas y vomitan olvido

Hermanos Menores hizo en 2017 uno de los discos más hermosos del año en Colombia. Se llamó Campoamalia, y fue una aproximación al post rock y al noise desde múltiples perspectivas. Sus sonidos nos llevaron al campo, al verde de Subachoque, donde fue grabado; era “bucólico y pastoril”, reflexivo, armonioso y muy rockero. Sin embargo, la historia de la banda carga con un legado metalero que nos remite a Personal Device y Unheilbar, dos proyectos de thrash metal liderados por Daniel Piedrahita (guitarra) y Alejandro Solano (bajo). “Donde hubo fuego, cenizas quedan”, dicen algunos amantes atormentados, y las cenizas de esa etapa metalera parecen recuperar buena parte de su calor en Las ciudades devoran pueblos, eso resulta evidente en Apoteosis del ombligo de la luna. Los Hermanos Menores están mostrando los colmillos. Esto es mucho más corrosivo, disonante y violento que Campoamalia; aquí la urbe (con sus angustias, miserias y desamparos) se hace presente. Aunque estos temas fueron grabados en Ciudad de México, es el oscuro panorama de Colombia el que se convierte en sonido. Esta no es música para espectáculos insípidos e hipócritas en la frontera.


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