High Life

4.00

Robert Pattinson vuelve a sorprendernos interpretando a un astronauta perdido en la inmensidad del espacio sideral junto con su hija, en la nueva película de la Enfant Terrible del cine francés, Claire Denis

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 16 Sep de 2019

Claire Denis / Robert Pattinson, Juliette Binoche, Mia Goth, André Benjamin

Una película de ciencia ficción cercana al espíritu de 2001: odisea del espacio y Solaris, que nos habla sobre los misterios de la existencia. Cortesía Interior XIII


Space Oddity, el sencillo de David Bowie inspirado en la película 2001: odisea del espacio de Stanley Kubrick y que fue publicado en 1969 para coincidir con la llegada del hombre a la luna, es una hermosa (y muy triste) canción acerca de un astronauta llamado Major Tom, quien es lanzado al espacio, pero su comunicación con la Tierra se interrumpe y termina perdido en la inmensidad. El personaje de Major Tom sería recuperado por Bowie en el tema Ashes to Ashes, donde se revela como un adicto a las drogas, y luego con el músico alemán Peter Schilling, quien le da un final feliz al astronauta en Major Tom (Coming Home), tema que puede compararse en espíritu a 2010: The Year We Make Contact, la secuela de la película de Kubrick estrenada en 1984.

Antes de Kubrick y Bowie, la fascinación por la soledad en el espacio ya se había explorado en cintas como Robinson Crusoe on Mars de 1964 y en la serie Lost in space de 1965, pero luego llegaron las memorables Marooned de 1969, Silent Running y Solaris de 1972, Contact de 1997, Sunshine de 2007, Wall-E de 2008, Moon de 2009, Gravity de 2013, Interstellar de 2014 y The Martian de 2015. Eso sin contar las estupendas recreaciones de misiones espaciales reales como The Right Stuff de 1983, Apollo 13 de 1995 y First Man de 2018. Ahora llega una nueva película, más cercana a las propuestas de Kubrick y Tarkovski que a las de Christopher Nolan y Ridley Scott, titulada High Life.

Esta es la primera cinta filmada en inglés de la francesa Claire Denis, una directora cuyos trabajos (Beau Travail, Chocolat, Trouble Every day, White Material, Les Salauds) buscan perturbar, dislocar e incomodar al espectador. High Life (basada en una idea que se gestó en 2002 y que se pensaba iba a ser protagonizada por el fallecido Philip Seymour Hoffman) es fiel a la poética de Denis y constituye un nuevo triunfo actoral para el británico Robert Pattinson.

El protagonista de la saga Twilight (adorada por muchos y odiada por muchos más) convirtió a Pattinson en un ídolo juvenil, estatus del cual todavía no ha podido liberarse del todo, pese a sus magníficas (y maduras) interpretaciones en cintas como Cosmopolis y Map to the Stars de David Cronenberg, The Rover, The Lost City of Z, Good Time y Damsel. Aquí, Pattinson continúa demostrando su gran registro actoral interpretando a Monte, un astronauta que vive en una prisión espacial junto a una bebé llamada Willow (una preciosa Scarlett Lindsey, hija del músico Sam Bradley, amigo cercano del actor) y con los cadáveres del resto de la tripulación.

High Life es una película ambigua hasta en su título, que desata preguntas sobre la existencia, los tabúes de la sociedad y la inevitabilidad de la muerte, pero a su vez nos cuenta una historia por medio de flashbacks, los cuales dan pistas sobre lo que sucede, pero que se preocupan más por provocar e interrogar al espectador.

Aunque en apariencia, la historia de High Life sigue la estructura tradicional de las cintas de ciencia ficción que se hibridan con el terror (tenemos a un grupo de delincuentes que se ofrecen a la misión suicida de ir al espacio para extraer energía de un hoyo negro, a cambio de pasar sus vidas en prisión), Denis (con un guion coescrito por Jean-Pol Fargeau) se aleja de los lugares comunes de este tipo de películas, para hablarnos, en un tono metafórico, sobre la condición humana. Esto se acentúa con la hermosa fotografía de Yorick Le Saux y la música melancólica e inquietante de Stuart Staples.

Junto a Pattinson, encontramos a Mia Goth (la actriz de Nymphomaniac, A Cure For Wellness y Suspiria), encarnando a Boyse, una de las jóvenes delincuentes, de espíritu rebelde y autodestructivo, quien es sometida a un experimento de fertilidad llevado a cabo en la nave, el cual permitirá que otras personas continúen con la misión, luego de que los primeros hayan cumplido con su ciclo vital.

André Benjamin (mejor conocido como André 3000, miembro del legendario dúo Outkast) cumple con la promesa actoral iniciada cuando interpretó a Jimi Hendrix en All Is By My Side. En un corto, pero contundente papel, Benjamin interpreta a Tcherny, un hombre de espíritu noble, y obsesionado con el invernadero de la nave, el cual le brinda la única conexión física con el planeta que abandonó y al cual jamás regresará.

Pero la actriz que más sobresale en esta cinta es Juliette Binoche (quien ya había trabajado con Denis en Un bello sol interior, un ataque cínico y feroz a la psique femenina, y con Pattinson en la claustrofóbica Cosmopolis). Binoche encarna a Dibs, la única mujer adulta a bordo, una doctora de oscuro pasado, larga cabellera y vagina artificial, encargada de controlar con sedantes a los miembros de la tripulación y que lleva a cabo los experimentos de fertilidad, recolectando esperma y óvulos de los jóvenes delincuentes. Binoche logra con este papel, inspirado en Medea, todo un nuevo triunfo actoral.

Como es costumbre con el cine de Denis, aquí no faltan las escenas de violencia y las perversiones de la sexualidad humana son exploradas, esta vez con una recámara (que nos recuerda al “Orgasmatrón” de la cinta Sleeper de Woody Allen), en la que los miembros de la misión calman sus urgencias. Ver a Binoche estimulándose en el interior de este lugar, constituye una escena tanto erótica como tanática, altamente perturbadora y que será muy difícil de olvidar.

Según Denis, el tono melancólico de High Life tiene mucho que ver con la muerte de su madre ocurrida mientras filmaba la cinta. Sin embargo, ella confiesa que es una de sus películas con mayor calidez. Para la directora, esta es una cinta acerca de la ternura, la confianza, la fidelidad y la sinceridad. Es también sobre la conexión entre un padre y su hija. Y aborda la sexualidad humana desde la sensualidad y los tabúes sobre nuestro cuerpo y sobre la intimidad.

Si el espectador está dispuesto a dejar de lado la idea del cine de género y de entretenimiento ligero, High Life se convertirá en un trabajo inquietante, que estimula los sentidos y la psique, que nos habla sobre la desesperación producto del absurdo de la existencia, pero que también nos brinda una luz de esperanza.


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