Johnny English 3.0

2.00

La última entrega de la serie sobre este despistado agente es la mejor de la trilogía. Pero, ¿eso es un cumplido?

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 24 Sep de 2018

David Kerr / Rowan Atkinson, Emma Thompson, Ben Miller, Olga Kurylenko, Jake Lacy

Rowan Atkinson insiste con su personaje, pero vuelve a fracasar. Cortesía UIP


En 2003 Rowan Atkinson (un comediante británico de talento incuestionable y heredero directo de la tradición del slapstick), se alejó del personaje que lo hizo popular (el genial Mr. Bean) para encarnar a un agente del servicio británico cuyo nombre es Johnny English.

Aunque la película sobre este agente inepto fue dirigida por Peter Howitt (el autor detrás de la inolvidable cinta Dos vidas en un instante, protagonizada por Gwyneth Paltrow) e incluía como villano a un actor de la altura de John Malkovich, el resultado fue una cinta muy poco graciosa, en la que su protagonista no supo y no pudo explotar su maestría para la comedia física y donde las sombras del Inspector Clouseau (personaje inmortal interpretado por Peter Sellers para la serie de películas de La pantera rosa) y de Austin Powers (hilarante parodia de los espías de los años 60 encarnada por Mike Myers) eclipsaron y prácticamente dejaron en ridículo al personaje confeccionado por Atkinson.

Inexplicablemente, ocho años después, Johnny English regresa a las pantallas con una nueva entrega, ahora con un director mucho más prestigioso (Oliver Parker de La importancia de llamarse Ernesto y Un esposo ideal, dos respetadas adaptaciones cinematográficas de las obras de Oscar Wilde), y con un elenco de lujo que incluía a Gillian Anderson, Rosamund Pike, Dominic West y Daniel Kaluuya (quien luego se convertiría en el protagonista de ¡Húye!). El resultado fue un producto ligeramente superior a la cinta original, pero que insistía en cometer los mismos errores de su predecesora.

Y ya cuando parecía que Johnny English iba a pasar a mejor vida, siete años después Atkinson vuelve a insistir por tercera vez con su personaje. El director en esta ocasión es David Kerr, un realizador procedente de la televisión que debuta en el cine con esta película. El resultado es la mejor película de la trilogía. Pero, ¿eso es un cumplido?

En esta ocasión Johnny sale de su retiro para averiguar quién está detrás de unos ciberataques que atentan contra la seguridad del gobierno británico y del mundo. La Primera Ministra (interpretada ni más ni menos que por Emma Thompson), al darse cuenta de que todos sus agentes han quedado al descubierto, no tiene más remedio que reactivar al torpe agente, quien ahora se desempeña como profesor en una escuela primaria. Acto seguido, Johnny solicita los gadgets necesarios para emprender su misión y recluta a Bough, su ayudante en la primera parte (interpretado por Ben Miller). En el camino se encontrará con Ophelia, una letal agente rusa (con Olga Kurylenko replicando un papel similar al que interpretó la cantante Natalie Imbruglia en la cinta original). El villano esta vez es Jason (Jake Lacy), un millonario dueño de un emporio tecnológico que busca dominar el mundo a partir del control absoluto de la internet.

Salvo uno que otro momento gracioso (como la escena que incluye la presencia de actores veteranos de la talla de Michael Gambon, Charles Dance y Edward Fox), la película sigue por la línea tibia que ha caracterizado a la serie y que nos hace extrañar a Mr. Bean. Definitivamente, Johnny English no es una buena parodia del cine de espías y tampoco es una buena trilogía cómica.

Todo parece indicar que esta va a ser la última película sobre Johnny English. Esperemos que sea así.


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