La bruja del bosque

2.00

Sexo gratuito, malas actuaciones, ritos satánicos y guaridas sórdidas donde habitan hombres degenerados. ¿Qué más se le puede pedir a una cinta de terror de bajo presupuesto además de calidad?

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 11 Feb de 2019

Esta película de terror sería mucho más efectiva si se apreciara en una vieja cinta de VHS a medianoche. Pero por ahora, tenemos que conformarnos con verla en una sala de cine. Cortesía de Cineplex


En los años ochenta, las tiendas de alquiler de películas estaban plagadas de cintas de VHS que contenían unos trabajos de bajísimo presupuesto, generalmente pertenecientes a los géneros de acción y terror, con unas actuaciones y efectos especiales pésimos, pero también con unas delirantes premisas que terminaban causando en los espectadores una mezcla entre risa, sorpresa y consternación.

En la tradición de títulos como Ninja terminator, el robot vampiro o Granja maldita, llega a la cartelera La bruja del bosque, una película que no pertenece a su tiempo. Aquí, Julie y Jim, dos jóvenes turistas (interpretados de la manera más mediocre posible por Scout Taylor-Compton y James Landry Hérbert), llegan a Tailandia y terminan siendo víctimas de un demonio vengativo que habita en las “casas de fantasmas”, artesanías que hacen parte de la tradición de ese país.

Las absurdas decisiones de Julie y Jim hacen que el público quiera gritarle a la pantalla: la pareja entabla amistad con Robert y Billy (los igual de pésimos Russell Geoffrey Banks y Rich Lee Gray), dos ingleses que claramente lucen como estafadores; Jim va con Robert a un bar de striptease de mala muerte, mientras que Julie se queda afuera sola con Billy; y los cuatro viajan de noche a un bosque remoto donde la posesión satánica de Julie tomará lugar. Menos mal que la inocente pareja tiene a Gogo (Michael S. New), un patético y joven chofer tailandés que acudirá a su rescate y los ayudará para que el demonio que ahora habita en Julie salga de su cuerpo.

Es así que Gogo y Jim acudirán a Reno, una especie de líder del bajo mundo que habita en una guarida sacada de una película de Niciolas Winding Refn y quien parece ser experto en posesiones demoniacas. Reno es el único rostro reconocible de La bruja del bosque, ya que es interpretado por Mark Boone Junior, esa leyenda de los actores secundarios a quien hemos visto en La delgada línea roja, Memento, Batman Begins y Rápido y furioso 2.

Los amantes de las escenas de sexo gratuito, ancianas monstruosas de uñas largas que saltan en la oscuridad, ritos tailandeses que incluyen dedos mutilados y estereotipos xenofóbicos (la Tailandia de esta película es solo suciedad, delitos, prostitución, sustancias psicoactivas y brujería), encontrarán en La bruja del bosque una película ideal, la cual puede ser más efectiva si se aprecia en una cinta de VHS a la medianoche. Los demás quedan advertidos.


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