La casa de Jack

1.00

El retrato de un artista como psicópata te recuerda que todo se permite, menos las provocaciones fallidas

por DAVID FEAR | 09 May de 2019

Lars von Trier / Matt Dillon, Riley Keough, Bruno Ganz, Uma Thruman, Sofie Gråbøl

Zentropa Christian Geisnaes


Comienza con una mujer que es golpeada en la cara con un gato hidráulico y termina, literalmente, en el infierno. En medio de esos dos polos de depravación, la cinta de Lars von Trier le “regala” a su audiencia una serie de imágenes violentas. El hecho de que la versión que llegó a cines fue suavizada de la original que causó controversia en Cannes, es una bendición.

Pero mientras sigues al asesino en serie, Jack (Matt Dillon) a través de sus actos homicidas, un espectador se preguntaría si el reducirla a cinco minutos de material gráfico no habría sido suficiente. No te perderías de mucho, solo el equivalente cinematográfico de una larga e interminable sonrisa.

Formulada como una serie de “incidentes” que son amortiguados por las narraciones de las conversaciones entre Jack y Verge (Bruno Ganz) es una cinta bastante inteligente, con un toque más que psicópata y narcisista. Es atractiva vista desde ciertos ángulos, un hecho que utiliza para atraer a personas hasta que es demasiado tarde. A veces es descuidada a propósito, como si quisiera ser atrapada. Y tiene la tendencia a comparar (o confundir) asesinato con arte, o viceversa.

Lo último es lo que realmente emociona a von Trier: el retrato de un artista como un psicópata. O más bien, un autorretrato, pues Jack es un sustituto del hombre que escribió el guion y del que se encuentra detrás de la cámara. ¿Está señalando a un público cómplice al estilo de Funny Games? ¿Está utilizando los horribles extremos del comportamiento humano para señalar las estructuras deshumanizantes de la sociedad como Salò? ¿Se está burlando de nuestro amor por las películas de culto de suspenso y entretenimiento pop como El silencio de los inocentes o la serie de Hannibal?

Hasta donde sabemos, la respuesta es un “quizá todas las anteriores o ninguna”. No existe el arte bueno o malo, pero sí el feo, aunque, en las manos correctas, puede haber mucho conocimiento por extraer. Ese no es el caso aquí. Las mejores obras del cineasta demuestran que es un gran artista: Jack demuestra que también es capaz de hacer una provocación fallida. El hecho de que el filme termine en el infierno parece innecesario, hemos estado allí las últimas dos horas y media.


Deja tu opinión sobre el artículo: