La maestra de kínder

3.00

El remake de la película israelí muestra a una mujer que descubre a un niño prodigio y se obsesiona con su talento

por PETER TRAVERS | 10 Jan de 2019

Sara Colangelo / Maggie Gyllenhaal, Parker Sevak, Gael García Bernal

Maggie Gyllenhaal y Parker Sevak en La maestra de kínder. NETFLIX


La aventurera Maggie Gyllenhaal obtiene un nuevo logro en su carrera con La maestra de kínder y nos obliga a entender a una mujer que quizá ni se comprende a sí misma. Esa es una descripción adecuada de su personaje Lisa Spinelli, una madre y esposa de Staten Island quien ha sido profesora de kínder por 20 años, y es el tipo de persona cuya suave voz oculta el sufrimiento en su interior. Lisa soñaba con ser una poeta; un llamado artístico cuyo impulso se ha desvanecido gracias a la era digital. Tiene un esposo decente (Michael Chernus) al que le interesa que su esposa tome un curso para adultos sobre poesía. Sus dos hijos adolescentes (Daisy Tahan, Sam Jules) están muy ocupados con sus vidas para dedicarle tiempo. Y lo peor, el profesor coqueto de Lisa, interpretado a la perfección por Gael García Bernal, no piensa que sus obras sean buenas.

En este punto puede que quieras descartarla como una película bienintencionada sobre la ansiedad de la mediana edad, pero no te atrevas a hacerlo. No puedes juzgar a Gyllenhaal por su portada, o a la escritora y directora Sara Colangelo (Little Accidents). Al darle un giro al drama del director israelí Nadav Lapid y reinventarlo en el contexto estadounidense, este remake lleva a la audiencia a lugares inesperados. Lisa se interesa en su estudiante Jimmy (Parker Sevak), un niño callado que de manera espontánea comienza a recitar poesía. Ella queda boquiabierta. ¿Cómo puede un niño saber tanto de la vida? Entonces, escribe las frases de Jimmy y las hace pasar como suyas en la clase de poesía, impresionando a su maestro. Y luego presiona a la negligente niñera de Jimmy (Rosa Salazar) para que escriba todo lo que dice el niño.

Para este punto puedes pensar que la película se convirtió en un cuento con moraleja sobre no robar el trabajo de alguien más. Estás equivocado. Pronto, Lisa comienza a llevar a Jimmy a sesiones de poesía en Manhattan (lo contrario a las ordenes explícitas de su padre divorciado), para mostrar las habilidades del niño frente a una audiencia y a su profesor. Con miedo y emoción, Jimmy se luce frente al público. Pero el engaño de Lisa hace que la expulsen de la clase de poesía.

¿Este rechazo destruye a la potencial patrona de las artes? Uno pensaría que sí, pero no. Lisa hace de Jimmy su proyecto personal. Lo saca a escondidas del kínder durante la hora de la siesta y lo entra a unos baños en donde lo presiona a escribir. No es sorpresa que sus padres lo transfieran a un nuevo colegio, cosa que lleva a la maestra al límite y la hace secuestrar a Jimmy para llevarlo a un balneario para poder compartir reflexiones profundas.

Es difícil no alarmarse mientras la película se convierte en un escalofriante thriller de suspenso que nos hace temer por la seguridad del niño. ¿Qué carajos está haciendo esta mujer con un niño de cinco años que apenas y hablaba hasta cuando dijo que tenía un poema? ¿Lisa es una profesional o una depredadora? Afortunadamente, Colangelo no se fue por el peor escenario posible, pero sí nos lleva a un lugar desconcertante en donde la heroína se aleja de la realidad. La película no da respuestas literales, ni fáciles o
profundas. El arte que La maestra de kínder explora se encuentra en los ojos de Gyllenhaal. Jimmy no es el único que tiene algo que decir. Para la directora y su estrella, esta película es su poema.


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