La pequeña traviesa

1.50

La cinta infantil alemana sufre de problemas de verosimilitud, exceso de humor escatológico y actuaciones irregulares

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 13 Dec de 2018

Joachim Masannek / Malu Leicher, Peri Baumeister, Tom Beck, Aylin Tezel, Christoph Maria Herbst

Foto cortesía de Cine Colombia


Desde Alemania llega a la pantalla grande la película infantil La pequeña traviesa, acerca de las aventuras de una niña pelirroja de 12 años llamada Liliane Susewind (Malu Leicher), quien posee el don de hablar con los animales.

La cualidad de Lili (la cual nunca se explica en la película) ha llevado a que sus padres, la periodista Regina (Peri Bausmeister) y el escritor distraído Ferdinand (Tom Beck), se metan en toda clase de problemas y tengan que cambiar de casa a menudo. Cuando Lili y un burro con diarrea dejan en un estado vergonzoso al alcalde del pueblo donde vive la familia Susewind, ellos deben buscar un nuevo hogar y Lili debe prometer no volver a hablar con los animales. Sin embargo, la constante desaparición de animales en el refugio Paradisia, liderado por la excéntrica Oberst Essig (Meret Becker) y su torpe asistente Toni (Christoph Maria Herbst), hace que Lili no cumpla con su promesa y se junte con el nerd Jess (Aaron Kissiov vestido como un cantante de música disco de los años 70) para resolver el misterio.

Esta mezcla entre Pippi Mediaslargas y el Doctor Doolittle goza de una preciosa fotografía, una cuidadosa dirección de arte y un bonito vestuario, pero la historia llena de cursilería (la cinta termina con baile y rap), incongruencias (¿por qué los padres se molestan con el don de Lili?) y problemas de verosimilitud (los cuales deberían solucionarse inclusive en las películas para niños), estropean todo el goce visual. Los niños que hacen parte del elenco son adorables, pero no actúan muy bien y sus personajes son muy estereotipados. El humor escatológico (diarrea de burro, orines de perro, mocos de elefante, pinchos de cucaracha frita) es excesivo y los efectos especiales dejan mucho que desear (especialmente los pingüinos y los elefantes creados digitalmente). Las villanas incluyen a Vanessa (Aylin Tezel), un remedo de Cruella De Vil, y a Trixi (Felice Ahrens), la típica niña popular odiosa que desprecia a Lili. Ambas son sobreactuadas y sus motivaciones no son muy claras. El único personaje simpático y bien elaborado es el perrito Bonsai (con la voz de Bürger Lars Dietrich).

La pequeña traviesa, pese a sus cualidades visuales, no es una buena película. Va a aburrir al público adulto debido a sus personajes unidimensionales y a la falta de subtexto. Y el público infantil podrá distraerse por momentos, pero hay mejores productos en la cartelera para su divertimento.


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