La viuda

2.00

Un gran director regresa al cine con dos estupendas actrices como protagonistas, pero el resultado es todo un disparate

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 07 Jun de 2019

Neil Jordan / Isabelle Huppert, Chloë Grace Moretz, Maika Monroe, Stephen Rea, Colm Feore

Neil Jordan busca homenajear al cine de Hitchcock, pero termina haciendo una parodia ridícula sin intención. Cortesía Focus Features


El director irlandés Neil Jordan nos deleitó en los años ochenta y noventa con cintas como Mona Lisa, En compañía de los lobos, El juego de las lágrimas y Entrevista con el vampiro. Su regreso a la pantalla grande (su última película fue la intrascendente Byzantium de 2012) y al género del suspenso (el cual le queda como anillo al dedo) prometía mucho, especialmente cuando sus protagonistas son la maravillosa Isabelle Huppert (La profesora de Piano, Elle) y la talentosa Chloë Grace-Moretz (Déjame entrar, Suspiria).

Sin embargo, el resultado es una película disparatada e incoherente, que más que rendirle tributo a Hitchcock al estilo de Brian De Palma, parece una parodia al estilo High Anxiety de Mel Brooks. La diferencia está en que Brooks buscaba intencionalmente que nos riéramos de los lugares comunes de las películas de Hitchcock, mientras que Jordan logra lo mismo sin querer hacerlo.

En La viuda, Moretz interpreta a Frances McCullen, una joven mesera que acaba de sufrir la pérdida de su madre y que se independiza de su padre que vive en Nueva York (Colm Feore) para radicarse en Boston. McCullen vive en compañía de Erika (Maika Monroe, la protagonista de esa joya del terror llamada It Follows), y un buen día se encuentra en una silla del metro un bolso olvidado. Como la persona noble que es, McCullen busca dentro de la cartera la información de su dueño para devolverlo, y eso la lleva a la casa de Greta Hideg (Huppert), una mujer viuda y solitaria que le ofrece a la joven una taza de té y su amistad.

Lo que sigue es un descubrimiento que lleva a McCullen a darse cuenta de que Greta no es la nueva figura maternal que aparenta ser y, lo que parecía ser un drama, termina convirtiéndose en una película de suspenso que incluye obsesiones, secuestros y asesinatos.

Para disfrutar de La viuda, lo mejor es saber muy poco de ella (el tráiler es demasiado revelador). Pero, así se sepa poco o mucho de la cinta, lo cierto es que las incoherencias argumentales, las situaciones exageradas y la pena ajena que genera ver a estas dos actrices y a un buen director trabajando en una película ridícula, no tiene perdón.


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