Lenny Kravitz

3.00

En su decimoprimer álbum, el cantante le añade un tinte político a su rock & roll

por KORY GROW | 08 Oct de 2018


Lenny Kravitz usa su voz para luchar en Raise Vibration

Lenny Kravitz se enfurece como solo él podría hacerlo: con un “wuuuu” agudo sobre un bajo funky y su típico canto sexy. Parece que casi todas las canciones (al menos las que no son de amor) de su decimoprimer disco, Raise Vibration, buscan ser un himno de resistencia en la época de Trump. Who Really Are the Monsters? es un electro-funk parecido a Prince en el que Kravitz canta “The war won’t stop as long as we keep dropping bombs” [La guerra no acabará hasta que dejemos que lanzar bombas] y “Start communicating” [Empezar a comunicar]. La balada en piano Here to Love pide unidad con una melodía pegajosa, además de tener una de sus interpretaciones vocales más impresionantes de los últimos años. It’s Enough es un soul lento cuyas raíces claramente están en What’s Going On? de Marvin Gaye, tanto en el groove como en el tema del que habla al preguntar, “What’s that going down in the Middle East?/Do you really think it’s to keep the peace?” [¿Qué pasa en el Medio Oriente?/ ¿En serio crees que es para mantener la paz?]. Su mensaje en todo el álbum es cuestionar la autoridad.

Pero lo que hace a Raise Vibration más que una lección de Kravitz hablando sobre lo que está mal en el mundo, es que nunca remplaza las melodías pegajosas por la seriedad. Aunque puede ser bastante tajante al cantar “It’s enough, and we all are just getting fucked” [Es suficiente, estamos todos jodidos], es fácil de digerir por la forma en que se presenta.

Sus influencias son mucho más evidentes (samplea a Michael Jackson en Low), y aunque es fácil pensar que hay un bajo de Bootsy Collins o un teclado de Pink Floyd al fondo de una canción como Johnny Cash, en la que Kravitz toca todos los instrumentos menos la steel guitar, hay algo que la hace totalmente Lenny. De hecho, solo se tropieza cuando busca nuevos sonidos, como un beat de trap en el cierre I’ll Always be Inside Your Soul. En general es la típica mezcla de Kravitz de rock & roll y soul, amor e indignación social, solo que esta vez es más crítico.


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