The Beatles

5.00

Una edición de lujo del White Album explora el drama de los Beatles en los 60

por DAVID FRICKE | 23 Nov de 2018

Ilustración por Jody Hewgill


A finales de mayo de 1968, los Beatles se reunieron en la casa campestre inglesa de George Harrison con una cantidad extraordinaria de material nuevo para su próximo álbum. Los llamados demos Esher27 canciones grabadas en la consola de cuatro canales de George Harrison— fueron borradores acústicos que ya tenían rasgos característicos: pistas vocales dobles; los arpegios en guitarra de John Lennon en Dear Prudence, y el futuro solo de guitarra de Back in the U.S.S.R., tarareado por Paul McCartney.

También se notaba la tensión y el distanciamiento: el ritmo irregular y el cinismo agresivo de Lennon (Revolution, Yer Blues), el optimismo determinado de McCartney (Blackbird), y la alegre (Ob-La-Di, Ob-La-Da). En su borrador de la balada de los Apalaches, While My Guitar Gently Weeps, Harrison criticó deliberadamente a sus compañeros de banda al cantar: “The problems you sow are the troubles you’re reaping [Los problemas que siembras, son los problemas que cosechas]”. Y dejó esa frase en la versión final. Su decepción en la canción se mantuvo.

Esas grabaciones –publicadas en su totalidad por primera vez– son la mayor revelación en la expansión del 50 aniversario de The Beatles. Con 30 canciones en dos LP, y apodado The White Album por la portada en blanco, fue el disco más largo, ecléctico y emocionalmente contundente del grupo: la mezcla de garage-roots rock, baladas delicadas, furia proto-metal, country ham y experimentos radicales reflejaba el nerviosismo y la tensión. Y la edición “Super Deluxe” trae incluso más canciones. Aparte de los demos y un nuevo remix del álbum supervisado por Giles Martin –hijo del difunto productor George Martin–, hay 50 canciones del trabajo en progreso (tomas inéditas, borradores, ideas desechadas y canciones olvidadas) del verano y otoño de 1968.

Es una visión sin precedentes de los Beatles en el epicentro de la composición, así como de las pruebas y conflictos que atravesaban. Lennon está agotado hasta el punto de suplicar (I’m So Tired). McCartney encuentra alivio en el maíz (Honey Pie). Harrison suena firme pero frustrado, y sus canciones Esher, Circles y Not Guilty tuvieron que esperar a los álbumes de solista que llegaron años más tarde.

Las tomas inéditas varían en impacto. La versión de 12 minutos de Helter Skelter no es tan ruidosa como yo esperaba, sino más bien es una canción sólida de groove, en la que McCartney lidera un jam blusero de los Beatles. Las diferencias en las dos tomas de Julia –en la cual Lennon añora a su madre– son reveladoras; la voz cae más naturalmente sobre la guitarra la segunda vez. La alternativa hogareña de Good Night es una sorpresa maravillosa; la cálida voz de Ringo Starr está adornada con armonías sencillas más típicas de la banda. Y no se preocupe por el LP original: el remix de Giles le agrega profundidad y detalle sin traicionar el equilibrio del 68.

The Beatles es visto como el álbum en el que comenzaron a separarse. Pero fue titulado con sabiduría; un autorretrato de la banda en conflicto que trabajaba unida con cada compositor para tocar como siempre lo hacía, al servicio de la canción.


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