Los fierros

2.50

Una película neo-noir violenta, depresiva y oscura, que nos muestra a un hombre que intenta dejar su pasado atrás

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 18 Sep de 2019

Pablo González / Alejandro Buitrago, Rodrigo Hernández Jerez, Emilia Ceballos, Jairo Camargo, Ana María Sánchez, Andrés Castañeda

El director Pablo González nos ofrece una película modesta, pero llena de tensión, que representa un avance para el futuro del cine colombiano. Cortesía Cine Colombia


El segundo largometraje del director y guionista bogotano Pablo González (después de Cord en 2015) es una película neo-noir que enfatiza en lo negro del género y que nos recuerda a Before the Devil Knows You’re Dead, ese estupendo testamento que nos dejó Sidney Lumet acerca de dos hermanos y su trágico destino.

Los fierros (título que hace referencia al metal del que están compuestas las armas y las motocicletas) cuenta la historia de Federico (Alejandro Buitrago), un joven que acaba de salir de la cárcel luego de cumplir una condena de siete años. A la salida lo espera Ramiro (Rodrigo Hernández Jerez), otro delincuente que ha tenido mejor suerte que su medio hermano mayor. O al menos, eso es lo que parece.

Federico vuelve a su pueblo natal y quiere dejar atrás su pasado delictivo. Jerónimo (Jairo Camargo), su padrastro, no confía en él. Sin embargo, le consigue un trabajo en Los Hornos, uno de los pocos trabajos que ofrece su pueblo decadente. La vida es dura para Federico, y más cuando se da cuenta que su hermano sigue metido en negocios turbios y le debe una gran suma de dinero a Henry (Andrés Castañeda), el gánster local y dueño de un bar de mala muerte donde trabaja su amante Elizabeth (Emilia Ceballos). Como es de esperarse, Federico se enamora de Elizabeth e intenta ayudar a su hermano, pero todo termina saliendo mal.

La estructura narrativa tradicional del género noir (mujer fatal, descenso a los infiernos, traiciones y venganza) se sigue aquí al pie de la letra. Sin embargo, González logra una película sólida, visceral y llena de tensión, que ofrece una buena fotografía y edición, así como unas actuaciones de calidad. El final de la cinta puede ser demasiado deprimente y oscuro para muchos, pero esta película pequeña constituye un valioso aporte para el futuro del cine colombiano, el cual, lastimosamente, se encuentra plagado de productos mediocres.


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