Madonna

3.00

La Reina del Pop se mete en un viaje extraño y salvaje

por ROB SHEFFIELD | 17 Jun de 2019

Madonna juega con sonidos latinos en una experimentación que solo ella podría hacer. Steven Klein


Los discos que Madonna ha sacado en este siglo se podrían dividir en dos categorías: los que van a lo seguro y los que solo llevan a preguntar, “¿Cómo se le ocurrió esto?”. Y, si bien es tentador asumir que los más extraños son los mejores, nada es tan sencillo en el universo de Madonna. Confessions on a Dance Floor, por ejemplo, fue su ejecución totalmente segura de una idea obvia: ¿qué pasaría si la mente más brillante de la música disco finalmente hiciera un maldito álbum de música disco? El resultado fue magnífico. Por otro lado, American Life, un delirio conceptual sobre el estilo de vida americano, es bastante flojo. Esa es solo una de las muchas razones por las que Madonna sigue siendo la reina de todas las reinas del pop.

Sin embargo, Madame X es tan admirablemente raro que todo lo que puedes hacer es callarte y escuchar. Como canta en God Control, se trata de “un tipo de energía extraña”. A lo largo del álbum se sumerge en una mezcla de estilos de pop latino, coronado por un track de reggaetón llamado Bitch I’m Loca. Es solo para fanáticos del “modo loco” de Madonna, lleno de experimentos que ninguna otra estrella pop de la Tierra se animaría a probar.

En Medellín se une a Maluma para aprender el cha-cha-cha y ensayar un acento nuevo y misterioso. Es el punto de partida para más cosas. Por ejemplo, un vocoder que canta El Cascanueces en Dark Ballet, o el momento en el que dice: “La gente piensa que estoy loca/ La única pistola está en mi cerebro/ Cada nuevo nacimiento me da esperanza/ Por eso no fumo esa droga”, junto a Quavo, Diplo y Swae Lee de Rae Sremmurd.

Lo más raro de todo es que de verdad hay grandes momentos típicos de Madonna. Sobre todo en Crave, una canción larga con una guitarra acústica en la que la cantante se pierde en la emoción. Pero, fiel a su estilo, entierra las mejores canciones en lo profundo de Madame X. Para llegar hasta ahí, tienes que soportar Killers Who Are Partying, en la que reflexiona sobre la opresión política y dice: “Seré el Islam si el Islam es odiado/ Seré Israel si están encarcelados”.

Hay algo gratificante en la forma en que la música puede hacernos preocupar por nuestros ídolos del pop de los 80. Enfrentémoslo: ¿acaso no estamos orgullosos de ellos por seguir dispuestos a actuar de esta manera? Imagínate volver a esa década y decir: “Algún día, Madonna va a cantar Bitch, I’m Loca la misma semana en la que Bruce Springsteen lance su álbum conceptual sobre caballos”. Estas dos leyendas nunca nos decepcionaron, aunque de formas muy diferentes. Los años dirán si Madame X trasciende la prueba del tiempo o no. Pero si amas a Madonna por ser la más arriesgada, este disco es para ti.


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