Matangi / Maya / M.I.A.

3.00

El director Stephen Loveridge confecciona un interesante retrato sobre M.I.A., la activista política, la mujer contradictoria y la artista rebelde

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 14 Mar de 2019

La estrella de hip hop M.I.A. es la protagonista de un documental muy bien logrado, que parte del exilio de su tierra natal Sri Lanka para mostrarnos su ascenso como artista y activista política. Cortesía Cinereach


Mathangi “Maya” Arulpragasam, la rapera de origen Tamil (grupo étnico proveniente de Sri Lanka), mejor conocida como M.I.A., nos presenta un interesante documental sobre su vida, obra y activismo político.

Ai igual que Amy, el documental de Asif Kapadia sobre la cantante Amy Winehouse, el director Stephen Loveridge utiliza grabaciones en vídeo realizadas durante la vida de esta artista de 43 años procedente de Sri Lanka, para que el espectador pueda conocer su trayectoria de una forma directa e íntima. Loveridge tuvo a su disposición más de setecientas horas de material audiovisual sobre la vida íntima de M.I.A. y su trabajo de 95 minutos expone los momentos más significativos y las claves para componer un retrato doble sobre Matangi, la exiliada; Maya, la mujer empoderada; y M.I.A., la artista.

La película de Loveridge nos muestra los inicios de M.I.A. como directora de vídeos experimentales en Londres, luego del exilio obligado de su familia (su padre fue uno de los fundadores de una organización revolucionaria en Sri Lanka que más tarde se conococería como los Tigres Tamil). Asimismo, se registra el ascenso de M.I.A. como una reconocida artista de hip hop, gracias a estupendos sencillos como Sunshowers, Galang y Paper Planes. Sin embargo, Matangi/Maya/M.I.A., presenta un claro sesgo hacia el lado político de la rapera.

Como una señal típica del artista del nuevo milenio, M.I.A. saca a la luz todas sus contradicciones: se expone como una artista que adora los lujos y el estilo de vida de una estrella pop, pero al mismo tiempo una mujer que no tiene pelos en la lengua para denunciar las terribles injusticias del gobierno de su país, sin medir los efectos negativos de sus declaraciones sobre su carrera.

Dichas contradicciones se hacen evidentes en el documental, ya que tanto M.I.A. como su director no temen escrutarlas. Y es la exploración del lado oscuro y conflictivo de M.I.A. lo que hace de Matangi/Maya/M.I.A algo verdaderamente interesante.

Una artista tildada de terrorista, censurada por YouTube y demandada por la NFL, aporta un valioso material para que Loveridge logre confeccionar un maravilloso documental y, al mismo tiempo, nos llena de esperanza a aquellos que creíamos que la música del nuevo milenio carecía de una dimensión política y que los artistas sel siglo XXI se habían vuelto seguros e inofensivos.

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