Meat Puppets

3.50

Los Meat Puppets se mantienen como dioses psicodélicos del country-punk en ‘Dusty Notes’ La alineación original regresa con un disco lleno de una extraña y reconfortante belleza que recuerda sus mejores trabajos.

por JON DOLAN | 23 May de 2019

Fotografía tomada de sus redes.


De todas las bandas ochenteras que tomaron el hardcore punk como plataforma de lanzamiento, nadie llegó tan lejos ni con la velocidad de los Meat Puppets. Incluso cuando el trío de Arizona estaba grabando para el sello discográfico de Black Flag y tocando canciones de un minuto a velocidad atómica, su música siempre transmitía una especie de sorprendente demencia. Es un sonido que se hizo más profundo y retorcido a medida que exploraban en su obra psicodélica de 1984 (Meat Puppets II) o cuando se sumergían en un idilio de locura post-punk en Around the Sun (1985). Los Meat Puppets finalmente se abrieron camino hacia el estatus de veteranos del rock alternativo, cimentado en gran parte por una aparición a finales de 1993 en el MTV Unplugged de Nirvana, donde sus clásicos Lake of Fire y Plateau sonaron tan espeluznantes como la abrumadora interpretación de Kurt Cobain en Where Did You Sleep Last Night?, de Lead Belly.

La banda mostró rápidamente su lado más alegre con el relajado rock & roll de Backwater, un éxito en la radio durante la primavera de 1994. Ese mismo espíritu está en todo su álbum número 15, Dusty Notes, que también es el primero grabado en 25 años por la formación original del guitarrista Curt Kirkwood, su hermano Cris y el baterista Derrick Bostrom. Estos músicos siempre se destacaron al transformar piezas tradicionales –escucha su versión de Tumblin’ Tumbleweeds, de Sons of Pioneers– y su sentido de las raíces aquí a menudo es bastante reverente, expresado muy generosamente en un cover de Don Gibson (Sea of Heartbreak), lleno de amables pianos honky tonk. La canción que da título al disco celebra el poder de la música y presenta una sección de mariachis, mientras que On suena como si Robert Hunter escribiera una melodía para George Jones. La banda a veces también parece recordar su propia historia: Nine Pins sugiere una versión más antigua, más sabia y más satisfecha de Lost, una joya de Meat Puppets II, donde Curt Kirkwood puso la frase “Me estoy cansando de vivir en el lío que armó Nixon” en el mejor eslogan para calcomanías del indie rock.

Dusty Notes no está exento de algunas fallas, como el desastre de Vampyr’s Winged Fantasy, que suena como Traffic asomándose al metal progresivo. Pero el equilibrio entre lo raro y lo confortable sigue siendo su sello característico. The Great Awakening es un sueño ácido de Lynyrd Skynyrd ácido sobre el diablo, Dionisio y su entrada en el país de las maravillas que toma su nombre del renacimiento puritano que sacudió a Nueva Inglaterra durante la década de 1740, en otras palabras, el primer gran festival al aire libre de los Estados Unidos. Para estos muchachos, su país aún no ha acabado con todos los misterios.


Deja tu opinión sobre el artículo: