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Mis huellas a casa

3.00

Los amantes de los animales adorarán esta película sobre una hermosa perrita que busca desesperadamente a su amo

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 05 Feb de 2019

Charles Martin Smith / Jonah-Hauer King, Ashley Judd, Alexandra Shipp


El escritor W. Bruce Cameron se ha convertido en todo un fenómeno editorial gracias a sus best sellers que cuentan historias de perros y de las diferentes relaciones que tienen sus dueños. El placer de estar contigo y Mis huellas a casa han vendido millones de copias en todo el mundo. Del primer libro se realizó una película en 2017 dirigida por lasse Hällstrom (autor de la tristísima Hachi) que, aunque tuvo una gran acogida, se afectó debido a un video de aficionado que registra un acto de crueldad hacia un animal que hacía parte del elenco actoral.Ahora es el turno para Mis huellas a casa, una película superior a su predecesora (aunque no se asume como secuela) y que cuenta con la dirección de Charles Martin Smith, un prolífico actor quien trabajó por varios años para Disney, además de ser también el autor de películas familiares protagonizadas por animales como Air Bud o A Dolphin’s Tale.

La experticia en este tipo de películas se evidencia en Mis huellas a casa, una conmovedora historia acerca de Bella, una perrita que fue criada por gatos y que termina siendo rescatada por Lucas (Jonah Hauer-King), un joven estudiante de medicina y amante de los animales, que adopta al animalito huérfano como su mascota.

Sin revelar mucho sobre la trama, se puede decir que los avatares del destino llevan a Bella a separarse de su amo. La perra de orejas largas (con la voz de Bryce Dallas Howard) atraviesa medio país para reencontrarse con el ser humano con el que mantuvo un vínculo afectivo muy estrecho. En su viaje de reencuentro, Bella adoptará a una puma bebé a la que llamará “Gran gatita” y con la que establecerá una gran amistad (lo atípico de la relación hace que se recurra a los caracteres generados por computador, los cuales dejan mucho que desear, más no así el vínculo desarrollado que logra llegar al corazón).

Es obvio que esta cinta es manipuladora al extremo y que busca hacer que su público derrame muchas lágrimas (gracias a las reflexiones de Bella y a las constantes separaciones y reencuentros), que odie con fuerza al villano (un hombre que pertenece al control animal y que busca a como dé lugar, separarla de sus amos y “ponerla a dormir”) y que se ría a carcajadas gracias a escenas oníricas, como cuando la puma, la perrita y su dueño duermen en la misma cama.

Sin embargo, esta es una manipulación que funciona a las mil maravillas y que ayuda a que niños y adultos tomen consciencia del abandono y del maltrato al que son sometidos muchos animales. Asimismo, esta no es una película en la que los perros son los héroes y los felinos los villanos. Mis huellas a casa es una cinta inclusiva que deja bien parados a todos los animales y no tanto a los seres humanos.


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