Nacido para ser rey

3.00

Un rey Arturo que sorprende por sus buenas actuaciones y su sentido del humor, del ritmo y de la acción

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 04 Feb de 2019

Joe Cornish / Louis Ashbourne Serkis, Dean Chaumoo, Denise Gough, Patrick Stewart, Angus Imrie, Rhianna Dorris, Rebecca Ferguson, Tom Taylor

Cortesía de Fox. Los escépticos que no creen que un niño con una espada sacada de una piedra pueda ser material para una divertida cinta familiar, se llevarán una grata sorpresa


Para un cinéfilo, una de las mayores gratificaciones consiste en comenzar a ver una película con la menor de las expectativas, para luego darse cuenta de que ha sido superada con creces.

Este es el caso de Nacido para ser rey, una película familiar de la que no se esperaba mucho cuando los tráileres planteaban su premisa: la historia de un niño que encuentra la espada del rey Arturo y se da cuenta de que es el elegido para salvar al mundo. ¿Qué es esto? ¿Una mezcla de Harry Potter, El señor de los anillos y La guerra de las galaxias? Precisamente eso es lo que plantea su protagonista en algún momento de la cinta.

El escritor y guionista británico Joe Cornish debutó en 2011 con la maravillosa Attack the Block, la historia de unos extraterrestres invasores que cometen el error de caer en un barrio donde sus habitantes son más peligrosos que cualquier extraterrestre. También fue el guionista de Las aventuras de Tintín y de la primera parte de Ant-Man. Su humor, el buen uso de referentes y un astuto sentido del ritmo y de la acción continúan intactos en este nuevo trabajo.

Pese a que el Rey Arturo es un personaje del que se abusa en el cine (no hace mucho Guy Ritchie lo intentó revivir en una cinta que no obtuvo el apoyo del público), a que la película de Cornish sigue al pie de la letra una estructura narrativa canónica y que se desarrolla al mejor estilo de las sagas juveniles de fantasía, esta nueva actualización del mito artúrico, gracias a unos personajes carismáticos y unas buenas actuaciones, convierten el viaje del héroe en uno muy divertido.

Alex (interpretado estupendamente por Louis Ashbourne Serkis, hijo de Andy “Gollum” Serkis) es el héroe, un niño encargado de sacar la espada en la piedra y de reclutar a su amigo Bedders, interpretado por Dean Chamoo (encarnación del ayudante y un guiño a South Park y a Sir Belvedere), así como a Kaye y Lance, dos compañeros de colegio mayores que Alex y Bedders, que gustan de abusar de ellos (los antihéroes interpretados por Rhianna Dorris y Tom Taylor), para conformar una especie de pequeña mesa redonda y poder combatir a Morgana (la villana interpretada por Rebecca Ferguson), quien busca sumir en oscuridad a la tierra con su grupo de guerreros espectrales (unos aterradores secuaces que le rinden tributo al cine de Harryhausen y de Peter Jackson), aunque ya de por sí, la tierra se enfrenta a guerras, escasez de recursos y corrupción (lo cual sirve de metáfora sobre la esperanza puesta en la juventud).

Junto al grupo de chicos está Merlín (el mentor asumido por Patrick Stewart), quien vuelve a la tierra en forma de adolescente (un excelente Angus Imrie), para ayudar con su magia (los hilarantes pases mágicos que Merlín lleva a cabo en esta película, son para la podsteridad).

Puede que en algunos momentos la cinta degenere en los clásicos enfrentamientos que sirven como pretexto para el usual derroche de efectos especiales. Pero el tono asumido por Cornish, el cual nos recuerda a los clásicos de los ochenta como Goonies, Young Sherlock Holmes e E.T., hace que tanto padres de familia como los hijos se diviertan, se emocionen y se conmuevan.


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