Nas

3.00

En su último álbum, el neoyorquino publicó sencillos sueltos que demuestran su versatilidad como MC

por CHRISTOPHER R. WEINGARTEN | 15 Aug de 2019

Mass Appeal/Def Jam Recordings


Nas, un gigante del rap, ha lanzado cuatro álbumes en los últimos 12 años, todos muy ambiciosos y con su propia esencia. A pesar de que ninguno tuvo la fuerza de su icónico debut en 1994 con Illmatic o una narración igual de impactante a su regreso en 2001, son buenos. Y aunque su último LP Nasir, producido por Kaney West, tuvo una reacción indiferente, incluyó la fenomenal Cops Shot the Kid.

En este caso, The Lost Tapes II es una serie de canciones sueltas que demuestran los muchos colores de Nas: un storyteller, un narrador de la vida callejera, un músico consciente, un rapero que alardea y un cronista nostálgico.

Lo mejor de The Lost Tapes II -además de su portada, un casete blanco destrozado- es que evoca ese boom bap de antaño, con letras densas y un beat cabeceador. Si quieren regresar en el tiempo, hagan una playlist con Lost Freestyle, Tanasia, The Art of It, Highly Flavored, It Never Ends y Queensbridge Politics. Pero el punto más alto del disco es Jarreu of Rap (Skatt Attack), donde Nas rapea sobre un sample de Blue Rondo à la Turk de Dave Brubeck. Mientras una orquesta electrónica suena en segundo plano, acompañada de trompetas y pianos juguetones, Nas descarga sus versos con una velocidad impresionante. Si disfrutaron esa era noventera de Digable Planets, Boogiemonsters y Saafir, seguro les gustará estaa canción.

El resto del álbum es básicamente Nas sobre unos beats no muy impresionantes de productores de altísimo nivel (Kanye West, Pharrell Williams, Swizz Beats), un par de referencias a Biggie y una que otra línea memorable. Las demás canciones sacan los peores impulsos de Nas. A veces habla sin vergüenza de amor o de sexo, pero es demasiado crudo y cae en clichés predecibles. En su carrera de más de 25 años, los fans de Nas lo han visto en su peor y en su mejor momento.

A fin de cuentas, The Lost Tapes II es una muestra de su versatilidad y los diversos flows de la leyenda del rap. Como recita en It Never Ends: “He hecho canciones con Chubb Rock y Chris Brown, cambio de estilos / No he visto a otro peso pesado llegar hasta este round”.


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