No mires

2.00

Una adolescente retraída, rechazada y depresiva se encuentra con su gemela perdida en una ambiciosa cinta de terror que no llega a unos resultados satisfactorios

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 18 Mar de 2019

Assaf Bernstein / India Eisley, Mira Sorvino, Jason Isaacs, Penelope Mitchell, Harrison Gilbertson

Una mezcla de Carrie con El club de la pelea, en la que una chica se encuentra con una hermana que nunca había conocido, mucho más desinhibida y violenta que ella. Cortesía Cine Colombia


El director de origen israelí Assaf Bernstein nos presenta su primera película en inglés titulada No mires, una cinta de terror que además de asustar, busca explorar lo que implica ser una adolescente de clase alta carente de verdadero afecto.

No mires cuenta la historia de María (India Eisley), una estudiante de secundaria misántropa, retraída y con problemas alimenticios. Ella es hija de Dan, un prestigioso cirujano plástico (Jason Isaacs) que se preocupa por la imagen que su hija le proyecta al mundo; y de Amy (Mira Sorvino), un ama de casa alcohólica y depresiva, que también se preocupa por el bienestar de su hija, pero que al mismo tiempo ignora los verdaderos conflictos de ella, enfocándose únicamente en su fiesta de graduación.

María tiene una única amiga llamada Lily (Penelope Mitchell), quien en realidad la desprecia y que se llena de celos cada vez que su novio Sean (Harrison Gilbertson) acude a ayudar a María. Asimismo, la chica es víctima de un brutal matoneo escolar liderado por Mark (John C. MacDonald). Las cosas no están para nada bien con esta adolescente que tiene todos los bienes materiales, pero nada de cariño y comprensión.

Por accidente, María descubre una ecografía que le revela que alguna vez tuvo una hermana gemela. Y acto seguido, en el espejo del baño de su casa aparece esta hermana perdida: una especie de “María Magadalena”, mucho más desinhibida y agresiva que “María la Virgen”, quien le propone un intercambio para enseñarle a las personas que la rodean la lección que se merecen. ¿María está sufriendo de esquizofrenia o es en realidad el espíritu de su hermana gemela quien aparece en el espejo? La respuesta queda en vilo para que el espectador tome su decisión.

Lo cierto es que este remedo de Carrie combinado con El club de la pelea no logra asustar y tampoco comunica con efectividad lo que significa ser un adolescente rechazado e incomprendido. El ritmo a paso de caracol es exasperante y cuando llegan los asesinatos y las escenas perturbadoras, ya es demasiado tarde. Tampoco ayuda que la actriz India Eisley es demasiado bonita para pretender que es una adolescente marginal y sus manierismos exagerados no logran disfrazar ese hecho.

Se le agradece al director intentar ir más allá de lo que normalmente ofrecen las películas de terror protagonizadas por adolescentes, pero su ambición no llega a un resultado satisfactorio.


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