Nuestras batallas

3.50

Una tragicomedia conmovedora y muy bien actuada, acerca de un padre trabajador que debe hacerse cargo de sus dos hijos pequeños cuando su esposa abandona a la familia de una manera abrupta

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 30 May de 2019

Guillaume Senez / Romain Duris, Basil Grunberger, Lena Girard Voss, Lucie Debay

El segundo largometraje del director Guillaume Senez, nos muestra como los directores de origen belga son los mejores a la hora de retratar las experiencias de la clase trabajadora. Cortesía Tails International


Después de un estupendo debut con el largometraje Keeper, (la conmovedora historia de dos adolescentes que están por tener un bebé), el director de origen belga Guillaume Senez, regresa con otro delicado retrato sobre la vida cotidiana llamado Nuestras batallas, una película que incluye una maravillosa actuación a cargo de Romain Duris (La espuma de los días) como Olivier Vallet, un trabajador perteneciente a la clase obrera francesa, quien debe enfrentarse al sorpresivo abandono de su esposa Laura (Lucie Debay), que lo deja junto con sus dos hijos pequeños, Elliot y Rose (unos excelentes Basile Grunberger y Lena Girard Voss).

La cinta de Senez, que lo acerca en poética y estilo a esos otros monstruos del cine belga como los hermanos Dardenne, no se queda en el drama familiar causado por la ausencia de uno de sus miembros fundamentales, sino que también nos muestra la crueldad del mundo laboral (Jean-Luc, un colega de Olivier, se suicida cuando sospecha que va a ser despedido). La culpa asumida por Olivier, causada por Jean-Luc, y el desespero del mismo debido a la falta de su esposa y al desamparo de sus hijos (Eliott se quemó el pecho debido a un accidente en la cocina), hace que recurra a su hermana Betty (Laetitia Dosch), una mujer soltera y que como tía es adorada por los niños, pero quien también quiere vivir su propia vida.

Nuestras batallas también nos recuerda a ese clásico del cine norteamericano llamado Kramer vs. Kramer, así como a la tragicomedia de Noah Baumbach, Historias de familia. Este es un trabajo que se rehúsa a dar explicaciones tranquilizadoras y sencillas, que nunca cae en situaciones melodramáticas o edulcoradas, y que busca que el espectador sienta una gran empatía por cada uno de sus personajes. Es un sentido homenaje a todos aquellos que trabajan arduamente, que luchan por sobrevivir y seguir adelante en este duro trasegar que hace parte de la vida cotidiana.


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