Obsesión

1.00

Una cinta de ciencia ficción que tenía todos los elementos para funcionar, pero que termina siendo un completo desastre

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 05 Apr de 2019

Steven Knight / Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Diane Lane, Jason Clarke

Una mujer fatal le propone a un pescador que mate a su esposo, en una esperpéntica cinta sobre mundos simulados. Cortesía Diamond


Algunas veces se reúnen los mejores elementos para crear una película y todo sale mal. Ese es el caso de Obsesión.

El guionista y director Steven Knight ha demostrado poseer una gran inteligencia y agudeza en cintas como Eastern Promises (para David Cronenberg) y Locke (dirigida por él), así como con las estupendas series Peaky Blinders y Taboo. El actor Matthew McConaughey parecía haber salido del limbo de los productos mediocres, impresionando con la serie True Detective y destacados papeles en cintas como Interstellar y Dallas Buyers Club. Y nadie puede dudar del talento y el sex appeal de las actrices Anne Hathaway y Diane Lane.

La combinación entre el cine noir y la ciencia ficción ha probado ser muy efectiva (Blade Runner es uno de los mejores ejemplos). Y la hipótesis de los “mundos simulados” ha sido el ingrediente esencial de películas como Tron, El piso 13, Matrix, eXistenZ y Abre los ojos. Pero Obsesión, con todos esos valiosos elementos, es un desastre de inmensas proporciones.

McConaughey interpreta a Baker Dill, un veterano de la guerra de Irak convertido en pescador, quien vive en la pequeña isla de Plymouth. Allá lucha por ganar algunos dólares con su asistente Duke (Djimon Hounsou), alquilando su bote para que los turistas se diviertan pescando. Al mismo tiempo, al mejor estilo de Moby Dick, está obsesionado por capturar a un gigantesco atún al que llama “Justicia”.

Dill vive una intensa relación sexual con Constance (Diane Lane), quien lo ayuda económicamente y le pide a cada momento que busque a su gato. Karen, una mujer del oscuro pasado de Dill que llega a la isla, le pide, al mejor estilo de las mujeres fatales del cine noir, que mate por diez millones de dólares a Frank (Jason Clarke), un esposo y padre abusivo, maltratador y de tendencias sádicas y pedófilas.

Luego llega la parte de ciencia ficción que tiene que ver con el hijo de Dill y Karen, un genio savant de la computación, que ha creado un videojuego de pesca y quién es la clave para resolver los misteriosos comportamientos de todos los que habitan la isla de Plymouth.

Inclusive en forma de relato, Obsesión parece funcionar, pero no es así. La carencia de toda lógica; la pesada simbología que, en últimas, no lleva a ningún lado; las actuaciones acartonadas; la falta de estilo visual; y los diálogos pretenciosos, hacen de esta cinta todo un esperpento de la ciencia ficción, que le hace compañía a Réplicas como lo peor del género en este y muchos años.


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