Oh’laville

4.50

La banda colombiana culmina su maduración musical con letras abstractas y paisajes enigmáticos

por DAVID VALDÉS | 10 Jun de 2019

Foto tomada de sus redes.


Su atención a los detalles, los destellos electrónicos en segundo plano y los pequeños desgarros vocales evidencian el crecimiento de Oh’laville. Soles negros, su nuevo álbum, golpea con una vibra pesada y oscura, sin perder la esencia esotérica que siempre ha caracterizado al cuarteto bogotano. Explotan en tu cara con furia (Primitivos), te sacan una sonrisa en medio de aplausos (En el mar junto a Juan Pablo Vega), te enferman con riffs pegajosos (Olvida la tierra), te mecen de lado a lado con sus acústicos (Fiel al fuego) y te alivian al son de voces angelicales y lamentos (Sirenas y Alas al sol). “Nos gusta ser paisajísticos, dibujar imágenes con las palabras y contar una historia”, confesaron en su última entrevista con ROLLING STONE. No lo pudieron decir mejor. Los retratos son misteriosos y sombríos, pero no alcanzan a asustar. Es más, hipnotizan; como si fueran el preludio a una pesadilla predecible. Adéntrense en su bosque nocturno y disfruten el mejor de sus peores sueños.


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