Papillon

3.00

Las memorias del francés Henri Charrière, quien vivió 14 años en una prisión de Guyana francesa, se vuelven a adaptar en un trabajo que goza de dos sólidas actuaciones

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 17 Jan de 2019

Michael Noer / Charlie Hunnam, Rami Malek, Eve Hewson, Yorick Van Wageningen

La nueva versión del clásico de 1973 no supera a la cinta original, pero constituye un decente remake. Cortesía Cine Colombia


En 1973 se estrena Papillon, la adaptación de las memorias del convicto francés Henri Charrière. Gracias a un potente guion, coescrito por el legendario Dalton Trumbo, a una experta dirección cortesía de Franklin J. Shaffner (El planeta de los simios, Patton, Los niños del Brasil), y a unas actuaciones magistrales a cargo de Steve McQueen y Dustin Hoffman, la película sobre un hombre que busca escapar de una brutal prisión en Guyana, se convirtió en una de las mejores películas de esa década.

Realizar una nueva versión de un clásico del cine a menudo es una tarea tanto insulsa como innecesaria. Pero el remake de Papillon, dirigido por el danés Michael Noer (Northwest), termina arrojando unas cuantas sorpresas.

Charlie Hunnam (Sons of Anarchy) y Rami Malek (Mr. Robot), son dos actores procedentes de la televisión que han demostrado su talento y carisma. Y aunque ellos todavía no han llegado al estatus de McQueen y Hoffman, logran dar fuerza y carácter a los personajes de Charrière (cuyo apodo en francés significa “mariposa”) y a Louis Dega, un falsificador que busca la protección de Papillon.

Al igual que en la versión original, aquí nos cuentan cómo Papillon (llamado así por sus habilidades de escape y por el tatuaje de su pecho) quiere abandonar su vida criminal para sentar cabeza con su novia Nenette (encarnada por la hija de Bono, Eve Hewson), en la París de comienzos de los años treinta. Sin embargo, Charrière es incriminado por un asesinato que no cometió y condenado a la colonia penal de Guyana francesa, donde es sometido a un trato inhumano durante un período de 14 años.

En prisión, Papillon se convierte en el protector de Dega, quien posee el dinero para poder sobrevivir en ese ambiente infrahumano donde los hombres son animales. Poco a poco, los dos desarrollan una gran amistad y juntos planean su escape. Pero un intento fallido hace que Barrot, el cruel jefe de la prisión (Yorick Van Wageningen), intente quebrantar su espíritu.

La cinta del 73 es tímida a la hora de retratar los vejámenes a los que Papillon es sometido y que son narrados de una manera impactante y escalofriante en el libro. La nueva versión también se aleja de la brutalidad de la novela y es menos fuerte que la película de Shaffner. Pero las interpretaciones de Hunnam (quien perdió más de 15 kilos para el papel) y de Malek (quien demuestra aquí y en su interpretación de Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody su calidad como actor), hacen que el espectador sienta en carne propia el drama de estos prisioneros.

Asimismo, la dirección de Noer (cuyos antecedentes los encontramos en el cine documental), el guion de Aaron Guzikowski (Prisioneros), la fotografía de Hagen Bogdanski (La vida de los otros), la dirección de arte de Tom Meyer (Gigantes de acero) y la música de David Buckley (Jason Bourne) son factores clave para que el remake de Papillon no se sienta como un intento cínico de actualizar una película para obtener beneficio comercial, sino más bien como un trabajo apasionado por una historia que merece ser contada de nuevo.


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