Paw Patrol: patrulla canina

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¡Atención padres de familia! El estreno en cines de la película sobre la Patrulla canina (para bien o para mal) es inminente

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 09 Oct de 2019

Para desgracia de muchos padres y alegría de muchos niños, la serie animada de televisión canadiense sobre siete perritos rescatistas, es llevada al cine con tres episodios especiales. Cortesía Cineplex


Si usted no sabe qué es Paw Patrol, probablemente usted es mayor de 10 años y definitivamente no es un padre de familia. Este dibujo animado de origen canadiense creado por Keith Chapman, desde su estreno en el canal Nickelodeon en 2013, ha sido todo un fenómeno entre los más pequeños.

Pese a la pobre calidad de la animación y a las historias elementales, la serie animada logró mezclar exitosamente la fascinación que muchos tenemos por el rescatismo. Los mayores de 40 recordarán las series Emergency!, sobre el Escuadrón 51, una pareja de bomberos y paramédicos que operaban en Los Ángeles; 240-Robert, acerca de una unidad especializada de la policía de Los Ángeles dotada de un helicóptero y varios vehículos; o la australiana Chopper Squad, sobre un helicóptero de rescate que operaba en una playa de Sidney y que, a su vez, sirvió de inspiración para la popular Baywatch.

Desde Rescued by Rover, la película silente británica de 1905, los perritos rescatistas también han sido la adoración de muchos (piensen en nombres como Rin-Tin-Tin, Lassie, Benji, Joe, Hobo o Comisario Rex, para que se hagan a la idea). Entonces, no es sorpresa que un escuadrón canino conformado por siete perritos antropomorfos y parlantes, amantes de los chistes flojos y llamados Marshall (dálmata bombero), Rubble (bulldog obrero), Chase (pastor alemán y policía), Rocky (pastor australiano reciclador), Zuma (labrador marino), Skye (cocker spaniel aviadora) y Everest (husky escaladora), liderados por un niño de 10 años llamado Ryder y dedicados al rescatismo, sean el delirio del público infantil y vendan millones de productos asociados a la serie.

Por cierto, algunos episodios de Paw Patrol poseen una trama mucho más compleja que las series de acción real mencionadas anteriormente. Inclusive tienen algo de sátira política: Goodway, la alcaldesa de Bahía Aventura (lugar donde se desarrolla la serie), es dependiente y amante de las gallinas, mientras que Humdinger, el alcalde de Ciudad Fondo Nuboso, es corrupto, codicioso y siempre está rodeado de un grupo de gatas.

La “película” de Paw Patrol es en realidad un pastiche conformado por tres capítulos hechos para la televisión. El primero, titulado Mighty Pups, es el más interesante de todos y nos muestra cómo el escuadrón de perritos obtiene superpoderes gracias a la llegada de un meteorito a la tierra. Los padres de familia quedan advertidos: los niños se van a hacer pipí (literalmente) cuando vean a sus personajes favoritos convertidos en una especie de Liga de la Justicia canina (de hecho, hay equivalentes de Batman, Superman, Mujer Maravilla, Aquaman y Linterna Verde), y tendrán que alistar sus bolsillos para comprar toda una nueva colección de muñecos.

El problema con esta “película” es que debió haber terminado con Mighty Pups. Para los padres media hora de Paw Patrol es más que suficiente y los niños menores de siete años criados con dispositivos electrónicos mantienen un rango de atención muy corto. Es por eso que cuando se presentan los episodios acerca de un pez con problemas para adaptarse a su hábitat y sobre un observatorio astronómico que es robado por el alcalde Humdinger y sus gatas, los niños ya estarán llorando a todo pulmón, durmiendo la siesta en el piso de la sala de cine o masticando los chicles que encontrarán pegados bajo las sillas. Además, es muy poco probable que los padres de familia demanden a las salas de cine por tan solo media hora de Paw Patrol. Al contrario, lo agradecerían.

De todas maneras, los niños no tendrán que leer esta crítica (es obvio que muchos de ellos no saben leer). Pero, con tan solo ver el afiche de Paw Patrol en los Multiplex, esos pequeños tiranos obligarán a sus padres a llevarlos a la sala de cine. Mi recomendación a los adultos es la siguiente: resignación, entrega y sacrificio.


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