Pixies

3.00

En el tercer álbum desde su reunión, la banda trabaja en equipo para lidiar con los cambios en sus vidas

por KORY GROW | 27 Sep de 2019

Pixies versión 2019. Travis Shinn


Pixies abraza la oscuridad en Beneath the Eyrie

Las melodías pegajosas y extrañas siempre han sido el sello de Pixies, y en Beneath the Eyrie, su tercer disco desde que volvieron, los íconos del rock alternativo tienen desde pequeños ritmos juguetones, hasta gigantescas guitarras de surf rock. Black Francis, líder y el principal compositor de la banda, ha dicho que los integrantes asociaron sus necesidades más “góticas” con la música del disco, por eso es un poco oscuro si se le compara con los trabajos más recientes.

Esto se debe, probablemente, porque dos miembros de la banda pasaron por cambios significativos desde que lanzaron Head Carrier en 2016. Francis se divorció y el guitarrista Joey Santiago estuvo en rehabilitación. Así que una buena porción del sonido parece una búsqueda de sentimientos. Ready for Love es un pedido y anhelo por tener un romance, con un ritmo similar a una canción de los Beatles y que funciona por la forma en que la voz del cantante se mezcla con la de la bajista Paz Lenchantin. En This is My Fate parece que la banda está buscando un bar para seguir bebiendo, mientras que Graveyard Hill es el clásico Pixies, con una estructura similar a la de Gigantic.

Por fortuna, Francis sabe hacer melodías y su estado de ánimo guía al grupo a algunos momentos memorables, como St. Nazaire con su sonido surf, el extraño western de Silver Bullet y el folk con Catfish Kate, en el que canta sobre “la época de antes, cuando ella solo era Kate”. Al igual que Kate, parece que el sonido de Pixies está atrapado en las palabras y, en la mayor parte del álbum el grupo se siente perdido entre el polvo, con algunos destellos de luz que destruyen la oscuridad y terminan en grandes canciones.


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