Playmobil: la película

3.00

La película animada basada en la línea de juguetes alemanes Playmobil nos hace exclamar: ¡No puedo creer que estos muñecos no sean Lego!

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 08 Nov de 2019

Con las voces de Anya-Taylor Joy, Gabriel Bateman, Jim Gaffigan, Daniel Radcliffe, Kenan Thompson, Meghan Trainor, Adam Lambert / Lino DiSalvo

La primera película basada en los mundos creados por los juguetes Playmobil es simpática y divertida, pero le falta el ingenio, el cinismo y los referentes a la cultura popular de su competencia


Playmobil es la marca de una línea de juguetes fundada en Alemania por Hans Beck en 1974. Al igual que Lego, su principal competencia, los juguetes de Playmobil están conformados por figuras de plástico rodeadas de accesorios, pero sin la molestia de tener que unir los cubos. Uno de los klickies más populares (nombre con el que se conocen las figuritas de Playmobil) es el robot, creado en 1990.

La popularidad de las películas de Lego, probablemente, fue el motor que impulsó la realización de Playmobil: La película, una cinta animada que palidece ante esas obras maestras que fueron The Lego Movie y The Lego Batman Movie, pero que se equipara (y en algunos aspectos supera) a esas entregas mediocres llamadas Ninjago y The Lego Movie 2.

Lino Di Salvo (quien ha trabajado en películas como Chicken Little, Bolt, Entangled y Frozen, pero que debuta como director con esta cinta) nos presenta un prólogo en acción real, en donde se nos presenta a Marla (Anya-Taylor Joy dejando a un lado el terror) y a Charlie (Gabriel Bateman), dos hermanos que quedan huérfanos y que deben dejar de jugar para asumir las responsabilidades que surgen a partir de la tragedia.

La visita sin permiso a una convención de juguetes por parte de Charlie, lleva a Marla a asumir el papel de mamá regañona. Sin embargo, los juguetes son mágicos y eso lleva a que los dos hermanos se conviertan en klickies e ingresen al universo animado de Playmobil.

Allí los dos se encontrarán con vikingos (de hecho, el pequeño Charlie se convirtió en el más poderoso de ellos), dinosaurios, cavernícolas, vaqueros, mercenarios espaciales, emperadores romanos, mujeres amazonas, el icónico robot, gallinas, unicornios y demás personajes genéricos (Playmobil no goza de las licencias de personajes famosos de la que sí goza Lego).

En sus correrías se les une Del (Jim Gaffigan), un comerciante y bribón barbado con un gran talento para la cocina. Y Daniel Radcliffe se roba el show prestando su voz para el engreído agente secreto Rex Dasher. Los cantantes Meghan Trainor (el hada madrina) y Adam Lambert (Emperador Maximus) entonan unos innecesarios números musicales y, al final, todo termina en frenetismo y escándalo, uno de los errores más comunes cometidos por los largometrajes animados dirigidos al público infantil.

La aparición del primer auto Porsche totalmente eléctrico hace que la cinta se exceda en sus product placements y la falta de autoconsciencia sobre el absurdo de esos universos conectados conlleva a que la película tenga menos gracia de la que podría tener. Pero su buena animación y sus momentos divertidos hacen que valga la pena el viaje.


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