Pokémon: Detective Pikachu

1.50

Para bien y para mal, la historia de un joven con su amigo detective es únicamente para los fanáticos más acérrimos de Pokémon

por DAVID FEAR | 10 May de 2019

/ Tim Goodman, Ryan Reynolds

Justice Smith, Pikachu y Kathryn Newton. Warner Bros. Pictures


Hay ciertos aspectos de Pokémon: Detective Pikachu que no necesitan un curso avanzado sobre el fenómeno japonés. No hay que saber la diferencia entre un Squirtle y un Sandslash para seguir la historia de Tim Goodman (Justice Smith, lo mejor que tuvo The Get Down), el hijo de un policía que intenta encontrar al asesino de su padre. Tampoco hay que conocer la letra de la canción del animé para entender Ryme City, la metrópolis donde viven estas criaturas junto a los humanos que, básicamente, es como si Tokio tuviera un trio con Toontown y Los Ángeles de Blade Runner.

Definitivamente no necesitas un doctorado en entrenamientos de Mega Gengar para entender el carisma que rodea a Pikachu, ese adorable Pokémon amarillo que tiene un pequeño sombrero de Sherlock Holmes y el sentido del humor de Ryan Reynolds. Todos hemos visto Deadpool, por eso sabemos que puede hacernos reír. Dejarlo trabajar con un personaje desobediente y adicto a la cafeína es una idea genial para el ambiente que los siete escritores querían crear. Es tan bueno que es difícil adivinar qué fue primero, la película de Pikachu o la intención de tener a Reynolds en un largometraje.

Pero es posible que alguien que no tiene idea del universo que incluye juegos de video, series, películas y cartas, vea los primeros 10 o 15 minutos y no entienda qué carajos está pasando. Incluso después de una pequeña explicación sobre lo más básico de los entrenadores, las pokebolas y las batallas, te preguntarás por qué estás aquí si no eres un seguidor.

Hay una frase que ahora se utiliza mucho: “únicamente para fanáticos”. Ese es el caso de Pokémon: Detective Pikachu. Si vives por esta vaina, puede que ver este mundo repleto de detalles reales y una producción llena de colores sea un sueño hecho realidad. Para los demás, será parecido a estar un poco drogado.

Tal vez deberían existir dos reseñas. Una hecha por y para fanáticos, y otra para los espectadores confundidos que solo ven una historia genérica de detectives que se sostiene gracias a Reynolds. En serio, esa imagen es perfecta para describir la época en la que estamos. En un lado están los seguidores y en el otro el resto del planeta. Es un panorama en el que cualquier entusiasta exige tener su día, y si con eso se puede hacer plata, lo va a conseguir. O son parte de la masacre de críticas que cuestiona todas las decisiones creativas y obliga a los cineastas a cambiar las cosas que no les gustan, o simplemente se quedan preguntándose dónde está lo atractivo de este cuento. Detective Pikachu no ayuda a entender el mundo Pokémon. Acá vienen a rezar, no a convertirse.


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